Zulia: Entre la penumbra y el abandono, por Ángel Montiel
A un año de la gestión de Luis Caldera, el estado Zulia en Venezuela enfrenta un marcado retroceso, caracterizado por la constante 'penumbra' debido a las fallas en el se
A un año de la asunción de Luis Caldera a la dirección del estado Zulia, la esperanza de progreso y soluciones ha cedido ante una realidad de marcado retroceso. Lo que en su momento fue presentado como una promesa de recuperación para una región históricamente estratégica para Venezuela, se ha transformado en un escenario de profunda 'penumbra' y abandono. Este primer año de gestión ha dejado un saldo preocupante de desafíos sin resolver, con el sector energético, vital para el Zulia, siendo uno de los más golpeados.
La 'penumbra' que da título a este análisis no es una mera metáfora, sino una cruda realidad para los zulianos. El servicio eléctrico en el estado, que históricamente ha sido el pilar de la infraestructura petrolera y gasífera nacional, se encuentra en un estado de deterioro crítico. Las interrupciones del suministro son constantes y prolongadas, afectando no solo los hogares, sino también la operatividad de empresas, hospitales y, de manera indirecta, la ya precaria infraestructura ligada a la extracción y procesamiento de hidrocarburos. La falta de inversión, mantenimiento y planificación adecuada en la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y otras entidades vinculadas ha sumido a la región en una crisis energética que limita gravemente el desarrollo y la calidad de vida de sus ciudadanos.
Más allá de la crisis eléctrica, el Zulia padece un abandono generalizado que permea todas las esferas de la vida pública. Carreteras intransitables, sistemas de agua potable y saneamiento colapsados, e instituciones públicas desprovistas de recursos básicos, son la imagen cotidiana. Este desmantelamiento de la infraestructura pública no solo refleja una deficiencia administrativa, sino que también tiene un impacto directo en la capacidad productiva del estado. La ausencia de servicios básicos confiables desincentiva cualquier inversión y complica la logística esencial para el sector petrolero y gasífero, cuyo renacimiento es fundamental para la recuperación económica del país.
El balance del primer año de gestión de Luis Caldera es, a todas luces, desfavorable. El Zulia, otrora motor económico y energético de Venezuela, se encuentra sumido en una espiral de deterioro que parece no tener fin a corto plazo. La dicotomía entre las promesas de solución y la palpable realidad de abandono y penumbra exige una revisión urgente de las políticas implementadas. Es imperativo que se aborden con prioridad las fallas en el suministro eléctrico y el rescate de la infraestructura básica, no solo por la calidad de vida de los zulianos, sino también por el rol irremplazable que este estado juega en el panorama energético de Venezuela y la región.