Luciano Fucello, de NCS Multistage: "Vaca Muerta funciona como un relojito, pero la cadena de valor enfrenta una presión enorme"

A pesar de que la actividad de fracking en Vaca Muerta mantiene un ritmo constante de 2.350 etapas mensuales y se espera un pico en octubre, Luciano Fucello de NCS Multis

Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage y miembro fundador de la Fundación Contactos Energéticos, ha ofrecido un análisis detallado sobre el estado actual de Vaca Muerta, la formación no convencional clave de Argentina. Aunque la actividad operativa en el sector del fracking avanza "como un relojito", cumpliendo con las expectativas de 2.350 etapas mensuales y proyectando un pico para octubre de 2026, la cadena de valor subyacente enfrenta una "presión enorme". Esta dualidad marca el escenario energético para el próximo año.

Fucello detalla que el primer trimestre de 2026 ha mantenido el promedio esperado de etapas de fractura, con abril y mayo ajustándose a la misma dinámica. Se prevé una aceleración hacia el tercer trimestre, históricamente un período de máxima actividad para las empresas que buscan presentar resultados positivos en bolsa antes del cierre de año. Con una estimación de 28.000 etapas de fractura para el año completo, Vaca Muerta muestra una resiliencia operativa notable, a pesar de las complejidades del entorno.

Sin embargo, la estabilidad en la actividad contrasta fuertemente con las tensiones económicas que experimenta la cadena de valor. El especialista advierte sobre una caída sostenida en los precios de los servicios y un récord preocupante de facturas impagas. Esta situación ha llevado a una comparación del mercado de Vaca Muerta con el de Permian en Estados Unidos, lo que implica una intensa competencia, la necesidad de eficiencia y, potencialmente, márgenes de ganancia reducidos para los proveedores de servicios.

Un cambio significativo observado es el giro drástico en la actividad de fracking del petróleo al gas, que pasó de representar el 15% al 85% del total en Vaca Muerta. Según Fucello, consultores y operadoras atribuyen este cambio a la densa población de pozos petroleros existentes. Para fracturar y terminar nuevos pozos de petróleo, se requeriría detener una enorme cantidad de pozos adyacentes, una medida que las empresas buscan evitar para mantener la producción. Además, el conflicto en Medio Oriente, que impulsó al alza los precios del petróleo, ha incentivado a las operadoras a maximizar la producción, influyendo también en las decisiones de inversión y priorización de proyectos dentro de la formación.