Experta advierte sobre posible impacto de la sequía en el suministro de agua y energía eléctrica en Venezuela a partir de abril

Una especialista ha alertado que la sequía en Venezuela podría afectar el suministro de agua a nivel nacional a partir de abril, con potenciales repercusiones en el secto

Una destacada especialista ha emitido una seria advertencia respecto al inminente impacto que la sequía podría tener en el suministro de agua en Venezuela, con efectos previstos a partir del mes de abril. Esta situación no solo comprometería el acceso al vital líquido para la población, sino que también plantea una amenaza latente para el sector energético nacional, dada la fuerte dependencia del país de la generación hidroeléctrica.

La experta subrayó una paradoja geográfica crucial: aunque Venezuela posee una riqueza hídrica considerable, estos recursos se encuentran predominantemente concentrados en las vastas regiones del sur, particularmente en los estados Amazonas y Bolívar. En contraste, la densamente poblada zona norte del país, donde reside la mayor parte de los habitantes y se concentra la actividad económica, depende en gran medida de cuencas hidrográficas de menor caudal y longitud, haciéndolas mucho más susceptibles a los efectos de períodos prolongados de sequía.

Este desequilibrio geográfico y la vulnerabilidad de las cuencas del norte podrían traducirse en una drástica reducción del agua disponible para consumo humano, agricultura e industria en las principales ciudades. Más allá de esto, la disminución de los niveles de agua en los embalses clave, como el del Guri, fundamental para la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, generaría presiones significativas sobre la capacidad de producción eléctrica. Históricamente, Venezuela ha enfrentado desafíos energéticos cuando las reservas hídricas de sus represas disminuyen, lo que a menudo ha resultado en racionamientos eléctricos.

Ante este panorama, se hace imperativo que las autoridades implementen medidas preventivas y estrategias de gestión de recursos hídricos que aborden tanto el suministro de agua potable como la estabilidad del sistema eléctrico. La planificación a largo plazo, el mantenimiento de la infraestructura hídrica y la posible diversificación de la matriz energética son acciones cruciales para mitigar los riesgos asociados al cambio climático y garantizar la seguridad hídrica y energética del país en el futuro.