Greenfield 2.0: Por qué Cerro Dragón es la puerta de entrada para redefinir el 'nuevo desarrollo' en el petróleo convencional
Pan American Energy (PAE) presentó un proyecto de 680 millones de dólares para Cerro Dragón, un yacimiento maduro argentino, al Régimen de Incentivo para Grandes Inversio
Pan American Energy (PAE) ha presentado un ambicioso proyecto de 680 millones de dólares para el yacimiento Cerro Dragón, en Argentina, bajo el paraguas del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Esta iniciativa no solo es significativa por el monto de la inversión, sino que también somete a prueba la elasticidad del RIGI, diseñado originalmente para “nuevos desarrollos” o proyectos de campo abierto. Cerro Dragón, con más de siete décadas en producción y 4.500 pozos perforados, es la antítesis de un campo virgen, lo que plantea un debate crucial sobre cómo se interpreta la innovación tecnológica en el marco de incentivos fiscales.
El desafío radica en la definición legal de “nuevo desarrollo” establecida en el Decreto 105/2026, que exige que un área no tuviera explotación significativa al momento de sancionarse la ley. Aunque Cerro Dragón ha contribuido históricamente hasta con el 22% del crudo convencional argentino, PAE sostiene la elegibilidad de su proyecto argumentando que el esquema habilitaría zonas del área que hasta ahora no eran económicamente viables. La inversión de 680 millones de dólares supera ligeramente el umbral de 600 millones fijado por el RIGI para proyectos de petróleo y gas costa adentro.
El punto central de la disputa reside en si “nuevo desarrollo” se mide por el área concesionada o por el segmento técnico intervenido. Si bien el yacimiento en su totalidad no califica como nuevo, la propuesta de PAE se enfoca en la implementación de recuperación terciaria mediante la inyección de polímeros. Esta técnica, inédita en Cerro Dragón para la escala propuesta, eleva la viscosidad del fluido para barrer el crudo pesado Escalante, de baja movilidad, agotado el flujo natural y la inyección de agua, pudiendo sumar hasta cuatro puntos al factor de recobro. Este tipo de intervención se considera una actividad innovadora sobre roca ya perforada.
La decisión que tome el Comité Evaluador tendrá implicaciones trascendentales. De prosperar el proyecto de PAE, sería el primero de petróleo convencional y recuperación terciaria en obtener el sello del RIGI, un registro dominado hasta ahora por iniciativas de GNL, oleoductos de Vaca Muerta, minería y parques solares. Este precedente abriría la puerta para que el resto del convencional maduro argentino, actualmente en declive, pueda acceder a incentivos similares, revitalizando así una parte fundamental de la industria energética del país.