AlmaSADI: Ofertas por 8.335 MW en licitación de CAMMESA evidencian el cuello de botella estructural de la red argentina
La licitación AlmaSADI de CAMMESA en Argentina recibió ofertas de almacenamiento con baterías por 8.335 MW, superando en casi doce veces el cupo de 700 MW, lo que expone
CAMMESA, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico de Argentina, ha sido el centro de atención tras la licitación AlmaSADI, donde recibió 235 propuestas de 37 empresas, totalizando ofertas por 8.335 megavatios (MW) de almacenamiento con baterías. Este volumen representa casi doce veces los 700 MW establecidos como cupo, marcando la mayor sobreoferta registrada en una licitación de almacenamiento en el país. Este resultado no solo demuestra el interés del mercado en soluciones de almacenamiento, sino que también pone de manifiesto el crítico cuello de botella que enfrenta la red de transmisión eléctrica argentina, una problemática estructural que data desde 2017.
La principal razón detrás de esta desproporcionada respuesta reside en la deficiente infraestructura de transporte de energía. La red de transmisión en 500 kV de Argentina no ha recibido un programa de obras nuevo desde 2017, y en la estratégica Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la última ampliación significativa data de 2006. Un tercio de la infraestructura actual ha cumplido ya su vida útil. Proyectos vitales como el AMBA I, que contemplaba más de 500 kilómetros de traza y una inversión superior a los 1.200 millones de dólares, han sido diseñados y rediseñados, pero nunca licitados, evidenciando una parálisis en la expansión necesaria.
La propia Resolución 50/2026 de la Secretaría de Energía, que habilita la licitación AlmaSADI, reconoce que las baterías sirven para “el diferimiento en el tiempo de obras de ampliación del sistema de transporte para evitar saturaciones por superar límites de carga”. Esto posiciona el almacenamiento no como un sustituto de las líneas de transmisión, sino como una “pieza táctica” para sostener los picos de demanda y garantizar la estabilidad mientras las soluciones estructurales de infraestructura se siguen postergando. La demanda incremental, impulsada por la electrificación de áreas en Vaca Muerta y los 260 MW solicitados por Josemaría y Filo del Sol, sumado a la creciente generación renovable en la Patagonia y Cuyo que no encuentra capacidad de evacuación, agrava la situación.
El problema se ve acentuado por la falta de mecanismos de financiamiento para la expansión. El régimen tarifario RQT 25-30 (ENRE 305/25) solo cubre la operación y el mantenimiento, sin proveer fondos para nuevas obras. Aunque se ha implementado la figura de concesión de obras bajo el Decreto 921/2025 como instrumento legal alternativo, aún no se ha lanzado la primera convocatoria. En este vacío de inversión y planificación a largo plazo, las baterías se presentan como una solución paliativa, una medida de contingencia que, si bien necesaria, subraya la profunda crisis de una red eléctrica que clama por una renovación y expansión urgentes.