Experto advierte que la crisis eléctrica venezolana supera la capacidad de Corpoelec

Un especialista ha alertado que la profunda crisis eléctrica que atraviesa Venezuela ha excedido la capacidad técnica y financiera de Corpoelec para su resolución. La sup

La crisis eléctrica en Venezuela ha alcanzado un punto crítico, superando la capacidad técnica y financiera de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) para ofrecer una solución integral, según la advertencia de un experto en el sector. Esta situación crónica se ha manifestado en una serie ininterrumpida de fallas y apagones que afectan gravemente la vida cotidiana de los ciudadanos y la productividad nacional, evidenciando el deterioro progresivo de un sistema que alguna vez fue referente en la región.

El análisis subraya que Corpoelec, la empresa estatal encargada de la generación, transmisión y distribución de electricidad, se encuentra desbordada por la magnitud del problema. La falta de inversiones sostenidas durante años, el envejecimiento de la infraestructura, la obsolescencia tecnológica, la fuga de personal calificado y la escasez de repuestos e insumos, han mermado drásticamente su operatividad. La capacidad de respuesta ante las averías es mínima y la prevención de fallas mayores se hace prácticamente inviable con los recursos actuales.

Uno de los puntos clave señalados para una solución duradera es la necesidad de romper el ciclo de dependencia entre el gas, el petróleo y la electricidad. Actualmente, gran parte de la generación térmica en Venezuela depende del suministro de gas natural y combustibles derivados del petróleo. Sin embargo, las fallas en la producción y distribución de estos hidrocarburos, así como su desvío hacia otros fines, impactan directamente en la disponibilidad de energía eléctrica, creando un círculo vicioso que perpetúa la inestabilidad del sistema.

Abordar esta interdependencia tóxica requiere una reingeniería profunda del modelo energético venezolano. Implica no solo la rehabilitación y modernización de las plantas termoeléctricas y la red de transmisión y distribución, sino también una estrategia de diversificación de la matriz energética. Es fundamental optimizar la producción y el uso del gas natural, reducir el desperdicio y buscar fuentes alternativas y renovables que brinden mayor resiliencia al sistema, liberándolo de la exclusiva atadura a los hidrocarburos y sentando las bases para una estabilidad energética a largo plazo.