Apagones en Venezuela: La crisis eléctrica impacta la salud mental infantil, advierte Cecodap
Siete años después del gran apagón nacional de 2019, las interrupciones del servicio eléctrico en Venezuela se han vuelto una constante. La ONG Cecodap alerta que esta si
Venezuela enfrenta una persistente y grave crisis en su sistema eléctrico nacional, una situación que, lejos de mejorar, se ha agudizado con el tiempo. Siete años después del gran apagón nacional que paralizó al país en 2019, las interrupciones del servicio eléctrico han transitado de ser episodios aislados y excepcionales a convertirse en una condición cotidiana que afecta la calidad de vida de millones de venezolanos.
En este contexto de fragilidad energética, la organización no gubernamental Cecodap ha lanzado una seria advertencia sobre el impacto de estos constantes apagones en la salud mental de niños, niñas y adolescentes. Según la ONG, las fallas eléctricas recurrentes no solo representan un inconveniente logístico, sino que actúan como un 'enemigo silencioso' que socava el bienestar psicológico de las generaciones más jóvenes, generando altos niveles de estrés, ansiedad y una sensación de incertidumbre en sus vidas diarias.
Las interrupciones prolongadas y la imprevisibilidad del servicio eléctrico alteran drásticamente la rutina de los menores, impidiendo el desarrollo de actividades fundamentales como el estudio, el juego y el descanso adecuado. La falta de luz artificial limita las horas productivas y recreativas, mientras que la desconexión de servicios como internet y televisión aísla a los niños de sus redes de apoyo y entretenimiento. Este escenario contribuye a un ambiente doméstico de tensión y frustración que, de manera indirecta, impacta negativamente el desarrollo emocional y cognitivo infantil, exacerbando trastornos como la ansiedad y la depresión.
Cecodap enfatiza la urgencia de reconocer los apagones no solo como una falla técnica o un problema de infraestructura, sino como una crisis humanitaria con profundas repercusiones psicológicas en los sectores más vulnerables de la población. La persistencia de esta situación pone de manifiesto la necesidad imperante de abordar las causas estructurales del deterioro del sistema eléctrico venezolano, garantizando un suministro confiable que es fundamental no solo para el desarrollo económico, sino también para la protección y el bienestar integral de la infancia y la adolescencia en el país.