¿Qué escenario se vislumbra con la ampliación del RIGI a proyectos de upstream de petróleo?
Desde el 19 de febrero, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ha sido extendido para incluir nuevos proyectos de exploración y producción de petróleo (u
El 19 de febrero pasado marcó un hito significativo para el sector energético, con la entrada en vigor del decreto 105/2026, que amplía el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a los nuevos proyectos de upstream de petróleo. Esta medida estratégica está diseñada para fomentar inversiones de gran escala en la exploración y producción de hidrocarburos. La normativa establece un umbral mínimo de inversión de 600 millones de dólares en activos computables y extiende el plazo de adhesión a este régimen preferencial hasta julio de 2027, ofreciendo una ventana de oportunidad atractiva para los inversores.
La inclusión del upstream petrolero en el RIGI es particularmente relevante, dado que este sector es intensivo en capital, presenta altos riesgos exploratorios y requiere de horizontes de planificación a largo plazo. El RIGI está concebido para proporcionar un marco de estabilidad jurídica, fiscal, aduanera y cambiaria, elementos cruciales para atraer inversiones extranjeras directas a proyectos de gran envergadura. Al ofrecer estas garantías, el gobierno busca desatar el potencial de nuevos yacimientos, tanto convencionales como no convencionales, y estimular un aumento sustancial en la producción de petróleo.
Esta política tiene implicaciones directas en la competitividad de la región para atraer capitales. Al posicionar el país o la región como un destino atractivo para las grandes petroleras internacionales, se espera que el flujo de inversión extranjera directa (IED) aumente significativamente. La medida no solo apunta a sostener la producción actual, sino a impulsar el desarrollo de nuevos proyectos, lo que podría traducirse en mayor autonomía energética, generación de divisas y creación de empleo calificado en la cadena de valor del sector de hidrocarburos.
El escenario que se plantea a partir de esta ampliación es uno de mayor dinamismo y potencial de crecimiento para el sector petrolero. Si bien el RIGI provee un fuerte incentivo, el éxito final de la medida también dependerá de un entorno macroeconómico estable y de la consistencia regulatoria. La extensión del plazo de adhesión hasta mediados de 2027 ofrece tiempo suficiente para que los inversores evalúen sus oportunidades y planifiquen sus proyectos, con la meta clara de impulsar un crecimiento sostenido de la producción petrolera a través de la inyección de capitales significativos y el compromiso a largo plazo.