Ángel Montiel: El Zulia, sin electricidad y sin excusas

El estado Zulia, en Venezuela, continúa sumido en la oscuridad y la parálisis tras incumplirse la expectativa del 19 de marzo para la restauración del servicio eléctrico.

El 19 de marzo ha pasado, pero la oscuridad se ha quedado, perpetuando la crisis eléctrica que azota al estado Zulia. La región amaneció paralizada, sumida en las sombras y con la sensación de haber sido burlada una vez más por las promesas incumplidas en torno a la normalización del servicio. La fecha, que para muchos representaba una esperanza de alivio, se convirtió en un recordatorio amargo de la precariedad y la falta de soluciones definitivas.

La interrupción constante del suministro eléctrico va más allá de una simple molestia; ha estrangulado la vida cotidiana y la actividad económica en Zulia. Comercios se ven obligados a cerrar, hospitales operan bajo mínimos con riesgo para la vida de los pacientes, y los hogares luchan con la conservación de alimentos y la falta de servicios básicos. La calidad de vida de millones de zulianos se ha deteriorado drásticamente, obligándolos a adaptarse a un entorno de incertidumbre y escasez energética permanente.

La crítica se dirige directamente al Gobierno Nacional y a figuras como Luis Caldera, cuya gestión y promesas en materia energética han demostrado ser insuficientes o fallidas. La población exige no solo la restitución del servicio, sino también explicaciones claras y un plan de contingencia robusto que garantice la estabilidad a largo plazo. La ausencia de responsabilidades y la recurrente atribución de las fallas a factores externos han agotado la paciencia de los ciudadanos, quienes claman por soluciones concretas y una gerencia eficiente de la infraestructura eléctrica.

La situación en Zulia es un síntoma de una crisis energética más profunda que afecta a Venezuela. La infraestructura, que alguna vez fue modelo en la región, sufre un deterioro severo debido a la falta de inversión, mantenimiento y experticia técnica. Mientras tanto, los habitantes de Zulia, una región vital para la economía venezolana, continúan esperando una luz que les devuelva la normalidad y la esperanza, en un escenario donde las excusas ya no son aceptadas como respuesta a una necesidad tan fundamental.