La ONU objeta el control iraní sobre el tráfico marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha expresado su firme oposición al mecanismo propuesto por Irán para gestionar el tráfico de navegación en el vital Est
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha manifestado su rotundo rechazo al mecanismo anunciado por el régimen de Irán para tomar el control de la gestión del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. La iniciativa iraní, que busca establecer su propia autoridad sobre esta vía acuática estratégica, ha generado inquietud en la comunidad internacional, que ve en ella una potencial amenaza a la libre navegación y al comercio global.
El Estrecho de Ormuz es un paso marítimo de vital importancia para la economía energética mundial. Aproximadamente un tercio del petróleo y una quinta parte del gas natural licuado (GNL) que se consume a nivel global transitan por sus aguas, conectando a los principales productores del Golfo Pérsico con los mercados de Asia, Europa y América. Cualquier interrupción o cambio en la gestión de este estrecho podría tener consecuencias devastadoras para los precios de los hidrocarburos y la estabilidad de los mercados energéticos internacionales.
La oposición de la ONU se suma a las preocupaciones de diversas potencias occidentales y de países de la región, que han insistido históricamente en la necesidad de mantener el Estrecho de Ormuz como una vía de navegación internacional libre y segura, conforme al derecho marítimo internacional. La propuesta iraní es interpretada por muchos como un intento de Teherán de aumentar su influencia geopolítica en una región ya volátil, lo que podría desestabilizar aún más el crucial suministro energético global.
La postura de Guterres resalta la importancia de la cooperación internacional y el respeto a las normativas vigentes para garantizar la continuidad y seguridad de las rutas comerciales energéticas. La comunidad global espera que Irán reconsidere su plan, optando por soluciones que promuevan la estabilidad y eviten escaladas de tensión en un punto tan neurálgico para el flujo de commodities energéticos.