Corpoelec: La pesadilla eléctrica de Maracaibo que no termina
La crítica situación del servicio eléctrico en Maracaibo, bajo la gestión de Corpoelec, se ha agravado a niveles de una "tragedia" que persiste y se extiende. Años de den
La situación del servicio eléctrico en Maracaibo, capital del estado Zulia, ha dejado de ser una mera contingencia para convertirse en una auténtica tragedia de proporciones metastásicas, según denuncian voces expertas y la ciudadanía afectada. Lo que por años ha sido objeto de críticas y advertencias sobre su precariedad, hoy se manifiesta como un colapso sistémico que agudiza la crisis humanitaria y económica en una de las regiones más importantes de Venezuela. La empresa estatal Corpoelec, encargada de la generación, transmisión y distribución, es señalada como la principal responsable de esta debacle que parece no tener fin.
Este deterioro no se limita a interrupciones esporádicas, sino que se ha transformado en cortes prolongados y programaciones de racionamiento impredecibles que afectan cada aspecto de la vida diaria. Hogares, hospitales, comercios y la poca industria restante luchan por operar bajo un esquema de apagones constantes que dañan electrodomésticos, impiden la conservación de alimentos y paralizan la actividad económica. La falta de inversión en mantenimiento preventivo y correctivo, la obsolescencia de la infraestructura y la escasez de personal técnico calificado son factores recurrentes que explican esta espiral descendente.
Las denuncias sobre la crítica situación del sistema eléctrico zuliano no son recientes; se remontan a más de una década, periodo durante el cual la infraestructura energética nacional ha experimentado un progresivo desmantelamiento. La región zuliana, con su clima cálido y alta demanda de aire acondicionado, sufre de manera desproporcionada los efectos de esta crisis. Los apagones no solo implican la ausencia de luz, sino también la interrupción del bombeo de agua, las telecomunicaciones y la seguridad, generando un ambiente de desesperación y frustración colectiva.
Expertos y la sociedad civil claman por soluciones urgentes y estructurales que aborden la raíz del problema, más allá de paliativos temporales. La recuperación del sistema eléctrico venezolano, y particularmente el de Maracaibo, requeriría una inyección masiva de capital, tecnología y una gestión transparente y eficiente. Sin embargo, en el contexto actual, la "pesadilla eléctrica" se mantiene como una realidad ineludible para los habitantes de Maracaibo, quienes continúan esperando un cambio que permita restablecer la normalidad en el suministro de un servicio tan fundamental.