Fallas Eléctricas y de Servicios Públicos en Venezuela Obstaculizan el Acceso a la Educación, según Encovi
Un reciente informe de Encovi revela que las interrupciones del suministro eléctrico y la falta de agua se consolidan como las principales razones por las que niños y ado
El más reciente estudio de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi 2025) arroja una preocupante realidad sobre el impacto del deterioro de los servicios públicos en Venezuela, especialmente en el ámbito educativo. El informe destaca que las fallas recurrentes en el suministro de electricidad y la escasez de agua potable se han convertido en obstáculos fundamentales para la asistencia escolar, forzando a miles de niños, niñas y adolescentes a dejar las aulas.
La intermitencia en el servicio eléctrico no solo afecta el rendimiento académico al impedir el estudio en casa o el uso de recursos tecnológicos, sino que también desorganiza la vida escolar y familiar. La falta de luz impacta directamente la capacidad de las escuelas para operar, mientras que la carencia de agua agrava las condiciones sanitarias, haciendo inviable la continuidad de las actividades educativas en muchas instituciones. Este escenario subraya la profunda interconexión entre la infraestructura energética y el desarrollo social.
A pesar de que el índice de pobreza multidimensional en el país experimentó una leve reducción, el análisis de Encovi enfatiza que el persistente deterioro de los servicios básicos contrarresta cualquier avance en la mejora de las condiciones de vida. La situación de la electricidad y el agua es un reflejo de una crisis más amplia en la infraestructura pública que, lejos de resolverse, continúa afectando los derechos fundamentales de la población, incluido el derecho a la educación de calidad.
Las conclusiones del estudio Encovi 2025 ponen de manifiesto la urgencia de abordar integralmente la crisis de los servicios públicos en Venezuela, con especial atención a la recuperación y estabilización del sistema eléctrico nacional. La inversión en infraestructura energética y una gestión eficiente son cruciales no solo para garantizar el bienestar de la población, sino también para asegurar el futuro educativo de las nuevas generaciones y sentar las bases para una recuperación socioeconómica sostenible en el país.