El Agua Se Consolida Silenciosamente como Uno de los Mayores Riesgos Energéticos
A pesar de su vasto potencial, China no ha logrado replicar el auge del gas de esquisto estadounidense, produciendo solo una fracción de lo esperado. Más allá de las comp
Hace una década, China era vista con gran optimismo como la próxima potencia mundial en gas de esquisto, con estimaciones que sugerían poseía más reservas técnicas recuperables que Estados Unidos. Existía una expectativa real de que el gigante asiático pudiera replicar la exitosa revolución del shale que transformó el panorama energético estadounidense. Sin embargo, este impulso esperado no se ha materializado. Aunque la producción de gas en China está en aumento, para 2025 representó solo un 6% de la producción mundial, una cifra muy alejada del 25% aportado por Estados Unidos.
Diversas razones subyacen a esta brecha significativa. Entre ellas se encuentran las particularidades geológicas del subsuelo chino, que presenta formaciones más complejas y profundas, lo que incrementa sustancialmente la dificultad técnica y los costos de extracción. Estas condiciones demandan tecnologías más avanzadas y procesos operativos más onerosos, factores que han ralentizado el desarrollo a gran escala de sus yacimientos no convencionales.
No obstante, hay un factor crucial que a menudo recibe menos atención, y que se está consolidando silenciosamente como uno de los mayores riesgos para el sector energético global: la disponibilidad y gestión del agua. La explotación de gas de esquisto, mediante la técnica de fracturación hidráulica (fracking), es un proceso intensivo en recursos hídricos, requiriendo millones de litros de agua por pozo. En regiones donde el estrés hídrico es alto o la infraestructura de gestión de agua es deficiente, la viabilidad de proyectos de shale se ve seriamente comprometida.
La escasez de agua, junto con las preocupaciones ambientales sobre la contaminación de acuíferos y el tratamiento de las aguas residuales del fracking, presenta desafíos operativos, regulatorios y de aceptación social. Estas dificultades no solo incrementan los costos de producción, sino que también pueden llevar a retrasos en proyectos o incluso a su cancelación. La experiencia de China, donde vastas reservas de gas de esquisto se encuentran en regiones áridas o semiáridas, subraya cómo el acceso al agua, y su uso sostenible, son tan fundamentales como la propia geología para desbloquear el potencial energético no convencional a nivel mundial.