Fitch eleva la calificación de Argentina, destacando el rol clave de Vaca Muerta y el sector extractivo
Fitch Ratings ha mejorado la calificación soberana de Argentina de CCC+ a B- con perspectiva estable, impulsada por el reconocimiento del sector extractivo como motor eco
Fitch Ratings ha anunciado una mejora en la calificación soberana de Argentina, elevándola de CCC+ a B- con una perspectiva estable tanto para la deuda en moneda extranjera como local. Este ascenso representa el segundo "upgrade" para el país desde el comienzo del programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril de 2025, posicionando la calificación a solo un escalón de la nota B alcanzada en 2016 antes de los colapsos cambiarios y el default soberano. La calificadora dejó en claro que el principal motor de crecimiento económico argentino se concentra en los sectores extractivos, con un papel crucial para Vaca Muerta.
La metodología empleada por Fitch es particularmente relevante para comprender el techo del próximo movimiento. El modelo cuantitativo propio de la agencia, conocido como Sovereign Rating Model (SRM), asigna a Argentina un puntaje equivalente a B+, dos escalones por encima del rating final actual. Sin embargo, Fitch aplicó dos ajustes negativos en su Qualitative Overlay (QO): uno para reflejar el historial de desempeño macroeconómico errático y políticas heterodoxas, y otro para incorporar el bajo nivel de reservas internacionales netas, especialmente al descontar el swap con China, encajes bancarios y otros pasivos de corto plazo, así como la vulnerabilidad ante shocks de confianza. Este diferencial metodológico resalta un espacio implícito de mejora hasta B+ si los factores cualitativos negativos logran diluirse.
El informe de Fitch identifica cuatro factores clave que sustentan la calificación actual. Estos incluyen mejoras estructurales en los balances fiscal y externo, el avance de reformas económicas, perspectivas reforzadas para la acumulación de reservas internacionales y la expectativa de que el gobierno argentino asegure un financiamiento adecuado para cubrir los vencimientos de deuda en moneda extranjera. Estos pilares son considerados esenciales para la sostenibilidad de la senda económica del país.
Para los años venideros, la calificadora proyecta un crecimiento del 3,2% para 2026, tras un 4,4% estimado para 2025. Este sería el primer bienio de crecimiento consecutivo desde 2011, excluyendo el rebote post-pandemia. Este pronóstico subraya la conexión directa entre la mejora de la calificación y el desempeño del sector energético. La frase central del informe vincula explícitamente el rating al sector, consolidando la percepción de que las exportaciones energéticas proyectadas jugarán un rol preponderante como porcentaje del PIB, marcando el corazón del sostén económico argentino.