Pakistán abre rutas terrestres a Irán ante interrupciones en el Estrecho de Ormuz

Pakistán ha habilitado seis nuevas rutas de tránsito terrestre hacia Irán. Esta medida busca descongestionar más de 3.000 contenedores varados en sus puertos, Karachi y P

Pakistán ha dado un paso estratégico al abrir seis nuevas rutas de tránsito terrestre con Irán. Esta decisión busca abordar la creciente congestión en sus principales puertos, Karachi y Port Qasim, donde más de 3.000 contenedores han quedado varados. La medida surge como una respuesta directa a las continuas interrupciones que estrangulan los flujos marítimos en el vital Estrecho de Ormuz, una vía fluvial crítica para el transporte global de energía y bienes.

La iniciativa se formalizó tras la emisión de una orden regulatoria estatutaria por parte del Ministerio de Comercio de Pakistán el mes pasado. Esta orden reactiva un acuerdo bilateral de transporte por carretera que data de 2008, el cual autoriza el tránsito de carga de terceros países a través de los puertos paquistaníes y sus corredores terrestres hacia Irán. Esta infraestructura terrestre se presenta como una solución pragmática ante los desafíos logísticos impuestos por la inestabilidad en la ruta marítima tradicional.

El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente un tercio del petróleo comercializado a nivel mundial y una parte significativa del gas natural licuado, es un punto neurálgico para la seguridad energética global. Las interrupciones en esta zona no solo afectan el comercio de productos básicos, sino que también generan incertidumbre en los mercados internacionales y presionan a las naciones a buscar alternativas logísticas más seguras y fiables. La activación de estas rutas terrestres subraya la urgencia de diversificar las cadenas de suministro frente a la volatilidad geopolítica y las crecientes amenazas a la navegación.

La apertura de estos corredores no solo aliviará la presión sobre los puertos paquistaníes y facilitará el comercio con Irán, sino que también podría fortalecer la conectividad regional y la resiliencia de la cadena de suministro en un contexto de crecientes desafíos globales. Para Pakistán e Irán, representa una oportunidad para cimentar la cooperación económica bilateral y ofrecer una alternativa viable de tránsito de carga, potencialmente abriendo nuevas vías para el comercio energético y de otros bienes esenciales en la región asiática.