La travesía de los habitantes de Barrancas del Orinoco para abastecerse de gasolina

El municipio Sotillo, con su capital Barrancas del Orinoco, enfrenta una severa crisis de abastecimiento de gasolina que ha paralizado la vida diaria de sus habitantes. U

El municipio Sotillo, ubicado en el estado Monagas y cuya capital es Barrancas del Orinoco, se encuentra inmerso en una profunda crisis de abastecimiento de combustible que ha provocado una parálisis casi total en la localidad. Los habitantes de esta región, históricamente vinculada a la actividad petrolera, enfrentan un esquema de racionamiento extremo para acceder a la gasolina, lo que ha transformado una necesidad básica en una verdadera odisea diaria. La escasez sistemática no solo afecta el transporte personal, sino que también compromete la operatividad de servicios esenciales y la dinámica económica local.

La escasez crónica obliga a los ciudadanos a realizar largas filas en las estaciones de servicio, donde la disponibilidad de combustible es intermitente y limitada. Este sistema de racionamiento no solo consume horas valiosas de los residentes, sino que también restringe severamente la movilidad, afectando el transporte público, la distribución de bienes y servicios, y la capacidad de las personas para llegar a sus trabajos o atender emergencias. La actividad económica local ha disminuido drásticamente, con pequeños comercios y productores viéndose imposibilitados de operar con normalidad, exacerbando la precariedad en la zona.

Esta situación en Barrancas del Orinoco es un reflejo de la crisis energética que se vive en gran parte de Venezuela, una nación paradójicamente rica en reservas petroleras. Años de subinversión, mantenimiento deficiente en las refinerías y el impacto de sanciones internacionales han mermado la capacidad de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) para refinar y distribuir combustible de manera eficiente. La intermitencia en el suministro de gasolina afecta no solo a los centros urbanos, sino con mayor severidad a las poblaciones más alejadas y con menor infraestructura, como Barrancas, profundizando las desigualdades y las dificultades cotidianas.

La dificultad para conseguir gasolina tiene un impacto dominó en todos los aspectos de la vida en el municipio Sotillo. Desde la atención médica, que se ve comprometida por la imposibilidad de trasladar pacientes o personal sanitario, hasta la educación y la seguridad alimentaria, ya que el transporte de productos básicos se encarece o se vuelve inviable. La desesperación y la frustración crecen entre los habitantes, quienes demandan soluciones urgentes a una problemática que estrangula el desarrollo y la calidad de vida en una de las regiones con mayor potencial productivo del país.