La EPA flexibiliza las normativas de quema de gas para el sector de petróleo y gas más allá de 2026

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) ha emitido una nueva guía que permitirá a los productores de petróleo y gas natural continuar con la quema ruti

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) ha sorprendido al sector energético al anunciar una flexibilización de sus normativas sobre la quema rutinaria de gas, permitiendo a los productores de petróleo y gas natural continuar con esta práctica en casos específicos más allá de la fecha límite original del 7 de mayo de 2026. Esta directriz modifica un plan inicial que buscaba la eliminación progresiva de la quema de gas, una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos.

La quema de gas, o _flaring_, es una práctica en la que el gas natural asociado a la extracción de petróleo que no puede ser capturado o utilizado de manera rentable es quemado en la atmósfera. Si bien el objetivo inicial de la EPA era reducir drásticamente esta práctica, la nueva orientación parece reconocer ciertas realidades operacionales y de infraestructura que enfrentan los productores. Aunque no se han detallado exhaustivamente los “casos específicos” en los que se permitirá la quema, se espera que estos incluyan situaciones de seguridad, interrupciones inesperadas de infraestructura o limitaciones técnicas para el procesamiento y transporte del gas.

Esta decisión ha generado diversas reacciones. Mientras que algunos actores de la industria energética han acogido con cautela la flexibilización, argumentando que proporciona la adaptabilidad necesaria para mantener la producción y la seguridad operativa, los grupos ambientalistas probablemente expresarán su preocupación. Consideran que la quema de gas es una práctica derrochadora que libera metano y otros contaminantes, contribuyendo al cambio climático y a problemas de salud pública en las comunidades cercanas a las instalaciones.

Aunque esta normativa aplica directamente al sector energético estadounidense, las decisiones de un regulador tan influyente como la EPA pueden tener ecos globales. Las políticas de quema de gas son un tema crítico en la industria de hidrocarburos a nivel mundial, y la evolución de las regulaciones en un mercado tan grande como el de Estados Unidos podría influir en las discusiones y estándares en otras regiones, incluyendo Latinoamérica, donde varios países enfrentan desafíos similares en la gestión del gas asociado a la producción de petróleo.