Directivo de Constructora HP acusa al Sebin de fabricar pruebas en su contra, vinculando contratos con PDVSA
Tras tres años de aislamiento, Rafael Perdomo, director de Constructora HP, rompió el silencio ante un tribunal, denunciando torturas y el despojo de sus bienes. Perdomo
Después de un prolongado período de tres años de aislamiento, Rafael Perdomo, directivo de Constructora HP, ha comparecido ante un tribunal para romper el silencio y presentar una serie de graves acusaciones. En un testimonio que capta la atención pública y legal en Venezuela, Perdomo denunció ser víctima de torturas y el despojo sistemático de sus bienes, señalando directamente al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) como responsable de fabricar pruebas en su contra. Este testimonio no solo arroja luz sobre las presuntas prácticas de los cuerpos de seguridad, sino que también reintroduce en la conversación pública un caso con implicaciones políticas y contractuales significativas, especialmente en lo que respecta a sus vínculos con la estatal petrolera PDVSA.
En su declaración, el empresario fue enfático al desvincularse de la controvertida trama de criptoactivos, una red de corrupción que ha sacudido las bases de la industria petrolera venezolana en los últimos años. Perdomo aseguró ante el tribunal que sus contratos con Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) se limitaron estrictamente a la ejecución de obras civiles. Esta aclaración es crucial, ya que busca diferenciar su situación de las complejas investigaciones sobre malversación de fondos y operaciones ilícitas que han afectado a la principal empresa energética del país, buscando limpiar su nombre y el de su constructora de cualquier conexión con delitos de naturaleza financiera vinculados a criptomonedas.
Las denuncias de Perdomo adquieren una dimensión adicional al implicar a una figura política de alto perfil: el alcalde de Baruta. Según el directivo, el objetivo detrás de la fabricación de pruebas era precisamente involucrar al funcionario municipal, lo que sugiere una posible intencionalidad política detrás de su detención y el proceso judicial. Este tipo de acusaciones subraya las complejidades y las tensiones políticas que a menudo se entrelazan con los casos de corrupción en Venezuela, donde las investigaciones pueden ser percibidas, o denunciadas, como herramientas para fines distintos a la mera administración de justicia.
El caso de Rafael Perdomo, con su énfasis en las denuncias de tortura, el despojo de bienes y la supuesta manipulación de pruebas por parte de un organismo de inteligencia, representa un capítulo más en la serie de escándalos que han rodeado a la gestión de PDVSA y a las autoridades venezolanas. La declaración del directivo no solo desafía la narrativa oficial en torno a su detención y acusación, sino que también pone en el centro del debate la transparencia y la probidad en la contratación pública con la industria petrolera, así como la independencia del sistema judicial frente a presiones políticas y de seguridad. La evolución de este juicio será determinante para comprender mejor los entramados de poder y corrupción en el sector energético venezolano.