Brent a 126 dólares: Las razones detrás del histórico salto del crudo a máximos de cuatro años

El precio del petróleo Brent alcanzó los 126 dólares por barril, su nivel más alto en cuatro años, impulsado por el prolongado conflicto entre Estados Unidos e Irán y el

El mercado energético global ha sido testigo de una escalada sin precedentes, llevando el precio del petróleo Brent a un máximo de cuatro años. Este jueves, el crudo de referencia global tocó los 126,41 dólares por barril antes de retroceder ligeramente a la zona de los 115 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense operó cerca de los 106 dólares. Esta cotización, que acumula ocho jornadas consecutivas al alza, representa un incremento cercano al 60% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que comenzó el 28 de febrero de este año, y se suma a la declaración de guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

La principal razón detrás de esta vorágine de precios radica en la prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ya entra en su tercer mes sin visos de solución. El estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio mundial de energía, se encuentra bajo un bloqueo cruzado, exacerbando la incertidumbre en los mercados. Los intentos de mediación diplomática en Pakistán han quedado en suspenso, y las conversaciones para reabrir el corredor no han avanzado. A esto se suma la formalización de la salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP, un movimiento que reconfigura las dinámicas de la oferta petrolera global, y la estimación de la Agencia Internacional de Energía (AIE) de una pérdida estructural del 15% del suministro mundial de Gas Natural Licuado (GNL) hacia 2030, lo que configura un escenario de escasez y encarecimiento sin precedentes.

La disrupción actual ha superado las expectativas de los analistas. Antes del conflicto, el Brent se situaba en torno a los 73 dólares y el WTI cerca de los 70 dólares. La presión inicial provino de la expectativa de una crisis, que luego se materializó en una disrupción física del suministro. Los tránsitos diarios de buques tanque por Ormuz cayeron drásticamente, llevando a la AIE a calificar la situación como la mayor disrupción de suministro de la historia. Aunque un cese al fuego a principios de abril logró moderar los precios temporalmente, con el Brent cayendo por debajo de los 100 dólares, el rechazo del gobierno de Donald Trump a la propuesta iraní de reabrir Ormuz a cambio de aplazar las negociaciones nucleares y el consecuente refuerzo del bloqueo naval sobre los puertos iraníes reactivaron la escalada desde el 22 de abril. La pregunta dominante en las mesas de operaciones ya no es cuándo se reabrirá el corredor, sino cuánto tiempo puede sostenerse el actual nivel de disrupción antes de forzar una destrucción de la demanda en la segunda mitad del año.

El doble bloqueo del estrecho de Ormuz es un factor crítico, ya que por este canal transita en condiciones normales alrededor del 20% del flujo mundial de petróleo y GNL. Actualmente, Irán mantiene restricciones sobre el tránsito comercial, mientras que Estados Unidos sostiene un bloqueo naval sobre los puertos iraníes, creando una situación de inmovilización bilateral. Este bloqueo, combinado con la retirada de los EAU de la OPEP y la proyección de la AIE sobre el GNL, perfila un escenario de shock energético profundo que impactará no solo en los precios de los hidrocarburos, sino en la estabilidad económica global en los próximos años.