Fedecámaras: El 78% de las Empresas Reporta Cortes Eléctricos, Impactando la Recuperación Petrolera en Venezuela

Un informe de Fedecámaras revela que el 78% de las empresas venezolanas se ve afectado por constantes cortes eléctricos. Esta problemática no solo interrumpe la operativi

Un reciente análisis presentado por el economista Tomás Romero, coordinador de la Unidad de Estudios Económicos de Fedecámaras, en el marco del evento “Mérida Productiva 2026”, ha puesto de manifiesto la grave situación energética que enfrenta Venezuela. Según los datos recopilados por la principal federación de empresarios del país, un alarmante 78% de las compañías reporta sufrir interrupciones frecuentes en el suministro eléctrico, lo que repercute negativamente en su capacidad operativa y productiva.

Esta inestabilidad en el servicio eléctrico no solo afecta a los diversos sectores de la economía, sino que tiene un impacto directo y perjudicial en la vital industria petrolera del país. La recuperación de la producción de crudo, una meta crucial para la economía venezolana, se ve seriamente comprometida por la imposibilidad de mantener una operatividad continua y eficiente en las instalaciones de extracción, procesamiento y transporte de hidrocarburos. Los cortes energéticos provocan paralizaciones forzadas, daños en equipos y la pérdida de oportunidades de producción.

La prolongada crisis del sistema eléctrico venezolano, caracterizada por la falta de inversión, mantenimiento adecuado y la sobrecarga de la infraestructura, se ha convertido en uno de los principales obstáculos para cualquier intento de reactivación económica. El sector empresarial, desde las pequeñas y medianas empresas hasta las grandes corporaciones, lucha diariamente contra las consecuencias de los apagones, que se traducen en pérdidas monetarias, retrasos en la producción y una disminución general de la competitividad.

La dependencia de una red eléctrica deficiente agrava la ya compleja situación económica del país, impidiendo que el motor productivo opere a su máxima capacidad y dificultando la atracción de nuevas inversiones. Superar esta crisis energética es, por lo tanto, un requisito indispensable para la estabilidad y el crecimiento sostenido de la economía venezolana, particularmente para la consolidación de la ansiada recuperación de su fundamental producción petrolera.