Iguanas, rayos perpendiculares y sabotajes: la narrativa del régimen venezolano ante el colapso eléctrico

El artículo aborda la persistente crisis eléctrica en Venezuela y la peculiar narrativa del régimen para explicar los apagones. Atribuye la situación a causas insólitas c

Venezuela enfrenta una recurrente crisis eléctrica que sume a sus ciudadanos en prolongados apagones, afectando la calidad de vida y la actividad económica. Ante esta situación, el régimen venezolano, a través de voceros como Delcy Rodríguez, ha adoptado una narrativa que atribuye la causa principal a un "fenómeno solar" de características inusuales. Esta explicación se suma a una serie de justificaciones poco convencionales ofrecidas a lo largo de los años para el colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

La historia reciente de la infraestructura eléctrica venezolana está marcada por una cadena de atribuciones a eventos improbables. Desde las famosas "iguanas" que supuestamente masticaban cables y causaban cortocircuitos, pasando por ataques "electromagnéticos" dirigidos, hasta los constantes "sabotajes" de la derecha y de fuerzas externas, el gobierno ha elaborado un repertorio de excusas que desafían el análisis técnico y la lógica. Estas narrativas a menudo carecen de fundamentos científicos o pruebas concluyentes, generando escepticismo entre la población y los expertos del sector.

Sin embargo, para analistas y conocedores del sector energético, las verdaderas causas del deterioro del sistema eléctrico venezolano son bien conocidas y distan mucho de los fenómenos esotéricos o las conspiraciones. La falta crónica de inversión en mantenimiento preventivo y correctivo, la obsolescencia tecnológica de las centrales generadoras y las redes de transmisión y distribución, la fuga de personal técnico especializado, la corrupción endémica y una gestión ineficiente de los recursos han sido factores determinantes en el colapso progresivo. La ausencia de un plan estratégico a largo plazo y la politización de la empresa estatal Corpoelec han agudizado la crisis.

El impacto de estos apagones en la vida diaria de los venezolanos es devastador, paralizando hospitales, industrias y hogares. Al persistir en una narrativa de atribución externa o a fenómenos naturales atípicos, el régimen evita asumir la responsabilidad por la desinversión, el abandono y la mala administración que han llevado al SEN a su estado actual. Esta estrategia de desvío de atención busca eludir el escrutinio público y la rendición de cuentas sobre un problema que impacta directamente en la estabilidad y el desarrollo del país.