Petro Asegura que Cierre de la Frontera Colombo-Venezolana fue 'el Peor Error' y lo Vincula a Mafias
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó que el cierre de la frontera con Venezuela, entre 2019 y su reapertura gradual, constituyó "el peor error", una medida qu
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha calificado el cierre de la frontera con Venezuela, una medida implementada entre febrero de 2019 y su eventual reapertura gradual, como "el peor error". Durante una reciente intervención, el mandatario colombiano vinculó directamente esta política a la proliferación y fortalecimiento de organizaciones mafiosas en la extensa zona limítrofe entre ambos países. Esta afirmación se produce en un contexto de esfuerzos por normalizar completamente las relaciones bilaterales y reactivar el comercio formal.
La interrupción de las actividades comerciales y de tránsito legal entre Colombia y Venezuela tuvo repercusiones significativas en múltiples sectores, especialmente en el ámbito energético. La ausencia de canales formales de intercambio generó un vacío que fue rápidamente ocupado por redes de contrabando. Históricamente, el contrabando de combustible, proveniente principalmente de Venezuela debido a sus precios subsidiados, ha sido una de las principales fuentes de financiación para estos grupos criminales. El cierre fronterizo no eliminó esta actividad, sino que la empujó a la clandestinidad, incrementando los riesgos y el control por parte de estas mafias.
Para el sector energético regional, el impacto fue doble. Por un lado, Venezuela perdió una vía importante para la comercialización de sus hidrocarburos, aunque de manera informal, lo que se sumó a las presiones sobre PDVSA y su cadena de suministro. Por otro lado, Colombia enfrentó desafíos en el control de su mercado de combustibles en las zonas de frontera, afectando a la distribución formal y generando distorsiones económicas. La reapertura gradual y la búsqueda de normalización bilateral ofrecen una oportunidad para restaurar la infraestructura energética transfronteriza, como los gasoductos, y establecer un marco legal que frene el comercio ilícito de energía.
Las declaraciones de Petro subrayan la importancia de una gestión fronteriza que no solo atienda aspectos de seguridad y migración, sino que también considere las implicaciones económicas y energéticas profundas. La regularización del comercio y la cooperación bilateral en materia energética son vistas como herramientas clave para desmantelar las estructuras mafiosas y garantizar un flujo más transparente y beneficioso de bienes y servicios energéticos en la región, contribuyendo a la estabilidad y el desarrollo de ambos países.