La Casa Blanca presionó a grandes petroleras, pero el Permian se mantuvo inactivo: el shale de EE. UU. ya no responde a los precios
Funcionarios de la Casa Blanca instaron a las principales petroleras a aumentar la perforación en cuencas de shale en Estados Unidos, pero la industria no respondió. Los
La Casa Blanca ha intensificado sus esfuerzos para impulsar la producción de petróleo en Estados Unidos, convocando a un llamado de 45 minutos a los CEOs de gigantes como ExxonMobil, Chevron, Occidental Petroleum y Continental Resources. Funcionarios del gobierno de Donald Trump, como Chris Wright y Doug Burgum, solicitaron a estas grandes petroleras que incrementaran la perforación en las cuencas de shale del país. Esta urgencia responde a un contexto político de elecciones legislativas cercanas y a la preocupación por el precio del galón de gasolina, que ha superado los 4 dólares, un dólar más que el año anterior, en un escenario donde los referenciales Brent y WTI se mantienen por encima de los 95 dólares el barril.
Sin embargo, la respuesta del sector ha sido la inacción. El recuento de plataformas activas en la cuenca del Permian, divulgado por Baker Hughes, se mantuvo sin cambios en 242 equipos activos, 47 menos que un año atrás. A nivel nacional, el rig count total cayó a 543, marcando el nivel más bajo desde agosto de 2021. Las compañías independientes de exploración y producción, seguidas por TD Cowen, confirmaron que planean mantener un gasto de capital plano en 2026, tras un recorte cercano al 4% en 2025. La Administración de Información Energética (EIA) incluso proyecta una contracción de 0,1 millones de barriles diarios en la producción del Lower 48 en 2026, respecto al récord de 13,6 millones de 2025.
Este panorama señala un cambio fundamental en la industria del shale estadounidense, que ha llegado a su primera contracción proyectada desde el inicio de su boom. El mecanismo histórico por el cual el sector respondía con mayor perforación y producción ante el aumento de los precios del crudo, la "elasticidad precio-perforación", parece haberse roto. Durante quince años, el parque de shale de Estados Unidos fue conocido por su capacidad de reacción rápida a las señales del mercado, pero ahora muestra una resistencia a aumentar la inversión y la actividad, incluso con precios favorables.
Esta inflexibilidad del shale estadounidense tiene implicaciones globales, incluida la región latinoamericana. La ruptura de la elasticidad precio-perforación en la cuenca dominante de Estados Unidos afecta las dinámicas de capital global. Para Argentina, esto significa que la rotación de capital hacia yacimientos no convencionales como Vaca Muerta, que antes podía ser considerada una "apuesta opcional" para los inversores, se ve reevaluada en un entorno donde el principal productor de shale ya no responde con la misma agilidad a los precios.