Phillips 66, la primera en aprovechar la exención de la Ley Jones para crudo estadounidense

Phillips 66 ha sido la primera empresa en transportar crudo estadounidense desde Texas hasta la Costa Este del país en un buque con bandera extranjera, aprovechando una e

Phillips 66 ha marcado un precedente significativo en la logística de transporte de hidrocarburos dentro de Estados Unidos al ser la primera compañía en aprovechar la exención de la Ley Jones para el crudo nacional. La empresa ha enviado petróleo crudo desde Texas hasta la Costa Este del país utilizando un buque con bandera extranjera, un movimiento que subraya la flexibilidad operativa otorgada por la reciente dispensa gubernamental. Esta operación se registra como la primera de su tipo desde que Washington aprobara la exención el mes pasado, según datos de seguimiento de buques de Kpler.

El cargamento en cuestión, compuesto por crudo Bakken, fue embarcado a principios de abril en una terminal de Phillips 66 ubicada en Beaumont, Texas. El buque encargado de esta travesía es el Htm Warrior, una nave con bandera de Malta. Su destino final es la refinería Trainer en Pensilvania, una instalación propiedad de Monroe Energy, subsidiaria de Delta Air Lines, lo que destaca la integración vertical y la búsqueda de eficiencia en la cadena de suministro energético.

La Ley Jones, una legislación de larga data en Estados Unidos, estipula que la carga que se mueve entre puertos estadounidenses debe ser transportada en buques construidos en el país, operados por tripulaciones estadounidenses y de bandera estadounidense. La exención de esta ley es un acontecimiento poco común, generalmente reservado para situaciones de emergencia o para aliviar cuellos de botella en la cadena de suministro, como la escasez de buques cisterna domésticos disponibles. Permite a las empresas utilizar embarcaciones extranjeras que a menudo pueden ofrecer costos operativos más bajos o mayor disponibilidad.

Este movimiento de Phillips 66 podría abrir la puerta a futuros envíos similares, reconfigurando temporalmente las rutas y costos del transporte de crudo dentro de Estados Unidos. La medida se percibe en el mercado como un esfuerzo por optimizar la distribución de recursos energéticos y potencialmente estabilizar precios, ofreciendo una alternativa a los oleoductos o al transporte ferroviario para mover volúmenes considerables de crudo desde las regiones productoras hacia los centros de refinación en la costa este.