Reanudado el flujo de petróleo ruso a Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba tras un parón de tres meses

El flujo de petróleo ruso hacia Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba se reanudó este jueves, después de una interrupción de casi tres meses. La reactivación del sumi

El flujo de petróleo ruso hacia Eslovaquia a través del emblemático oleoducto Druzhba se ha reanudado, según confirmó este jueves el Ministerio de Economía eslovaco. Esta reactivación pone fin a una interrupción de casi tres meses en el suministro de crudo, una noticia clave para la seguridad energética de la región. La suspensión se había originado a finales de enero debido a daños en la infraestructura del oleoducto en territorio ucraniano, un punto sensible dado el actual contexto geopolítico.

Las autoridades eslovacas han asegurado que el suministro de petróleo se está llevando a cabo conforme a los cronogramas diarios acordados y respetando los parámetros técnicos de bombeo establecidos. Eslovaquia y Hungría son, actualmente, los dos únicos estados miembros de la Unión Europea que continúan recibiendo petróleo crudo a través del oleoducto Druzhba, un vestigio de la dependencia energética de la era soviética que aún persiste para algunos países de Europa Central.

La suspensión del flujo en enero había generado preocupación, no solo por la afectación directa a la provisión de crudo sino también por el trasfondo de los conflictos en Ucrania. Si bien el Ministerio de Economía eslovaco atribuyó el parón a daños técnicos, la vulnerabilidad de esta ruta de suministro es un tema recurrente en el debate sobre la diversificación energética europea, especialmente después de que gran parte del continente haya buscado reducir drásticamente su dependencia de los hidrocarburos rusos.

La reanudación de las operaciones del Druzhba subraya la compleja realidad de la seguridad energética en Europa. Para países como Eslovaquia y Hungría, este oleoducto sigue siendo una arteria vital para sus refinerías y, por ende, para sus economías. La estabilidad de este suministro es crucial, y cualquier interrupción, ya sea por motivos técnicos o geopolíticos, tiene implicaciones directas en los mercados de energía y en la planificación estratégica de estos países. La situación resalta la delicada balanza entre la búsqueda de autonomía energética y la continuidad de los acuerdos existentes.