Ángel Montiel: El Zulia Clama por Electricidad, No Gestos Superficiales
Mientras el gobierno decreta una "Gran Peregrinación Nacional" en la Basílica de la Chinita, Ángel Montiel destaca la grave crisis eléctrica que afronta el estado Zulia.
En un contexto donde el gobierno ha decretado una "Gran Peregrinación Nacional" en la Basílica de la Chinita, agitando banderas y preparativos, la voz de Ángel Montiel resuena con una realidad contrastante y urgente en el estado Zulia: "El Zulia no quiere fotos, quiere luz". Esta declaración subraya la profunda desconexión entre las prioridades gubernamentales y las necesidades fundamentales de una población que padece un colapso sostenido en sus servicios esenciales, especialmente el suministro eléctrico.
La escasez de energía eléctrica se ha convertido en una constante devastadora para los habitantes del Zulia, una región históricamente pilar de la producción petrolera venezolana. Los apagones diarios, la fluctuación del voltaje y la interrupción prolongada del servicio han paralizado la vida cotidiana, afectado la productividad comercial e industrial, y puesto en riesgo la salud y la seguridad de millones de ciudadanos. Este panorama dista mucho de la imagen de celebración que se intenta proyectar con eventos de gran envergadura, evidenciando una brecha crítica en la atención a las infraestructuras básicas.
Las palabras de Montiel encapsulan el sentir de una comunidad que exige soluciones concretas frente a los problemas que la aquejan. Para los zulianos, la "luz" no es solo un sinónimo de electricidad, sino una metáfora de normalidad, desarrollo y calidad de vida. La crítica apunta directamente a la necesidad de invertir en el mantenimiento y la recuperación del sistema eléctrico nacional, en lugar de destinar recursos a actividades que, si bien pueden tener un valor simbólico, no abordan la raíz del sufrimiento ciudadano.
La crisis eléctrica en el Zulia no es un fenómeno aislado, sino un reflejo de la precaria situación de la infraestructura energética en Venezuela, otrora un país con vastas reservas de hidrocarburos. La falta de inversión, la corrupción y una gestión deficiente han llevado al deterioro progresivo de plantas generadoras y redes de distribución. En este escenario, el llamado de Ángel Montiel no es solo una queja local, sino una interpelación a las autoridades para que reorienten sus esfuerzos hacia la reconstrucción de los servicios públicos esenciales, garantizando así un mínimo de bienestar y dignidad para toda la población.