Irán cierra nuevamente Ormuz: buques petroleros dan marcha atrás en el Golfo Pérsico
Irán, a través de su Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, anunció el cierre del Estrecho de Ormuz, desmintiendo la afirmación del presidente Donald Trump sobre s
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán declaró el sábado el cierre del Estrecho de Ormuz, revirtiendo una breve apertura anunciada el viernes y contradiciendo directamente una afirmación del presidente Donald Trump de que el punto de estrangulamiento petrolero más crítico del mundo estaba completamente abierto para los negocios. Esta decisión unilateral por parte de Teherán ha provocado que numerosos buques petroleros en el Golfo Pérsico deban alterar sus rutas y maniobras, anticipando posibles interrupciones en el flujo de crudo.
El mando militar conjunto de Teherán ha indicado que el estrecho ahora se encuentra bajo la "estricta gestión y control de las fuerzas armadas" iraníes. En un tono enérgico, las autoridades persas han tildado de "piratería" las acciones de Estados Unidos, haciendo una clara referencia al bloqueo naval que Washington mantiene sobre los puertos iraníes. Esta acusación subraya la creciente tensión y el nivel de confrontación verbal y militar entre ambas naciones en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.
El Estrecho de Ormuz es un paso marítimo crucial por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Su cierre o la amenaza de una interrupción significativa en su operación tiene repercusiones inmediatas y profundas en los mercados energéticos globales, afectando los precios del crudo y generando preocupación por la seguridad del suministro. La inestabilidad en esta región clave impacta no solo a los países directamente involucrados, sino a la economía global dependiente del flujo constante de hidrocarburos.
Este nuevo capítulo en la disputa geopolítica entre Irán y Estados Unidos eleva la preocupación por una posible escalada militar en la región del Golfo Pérsico. La situación no solo afecta el transporte de petróleo y gas natural, sino que también pone en jaque la seguridad marítima y el comercio internacional, con implicaciones directas para la cadena de suministro energético global en un momento de alta volatilidad.