Productores agrícolas venezolanos exigen paridad en atención e inversión con el sector petrolero

Productores agrícolas en Venezuela han exigido un trato equitativo en atención, inversión y seguridad jurídica, comparable al que, según afirman, se otorga al sector petr

Productores agrícolas venezolanos han alzado su voz para demandar un "mismo nivel" de atención, inversión y seguridad jurídica, equiparable al que, según su percepción, se brinda al vital sector petrolero. Esta exigencia emerge como el primer gran desafío para la gestión de Padrino López, quien se encuentra ante el escrutinio público por las marcadas diferencias en el respaldo gubernamental a distintos pilares productivos del país.

La principal preocupación de los agricultores radica en la histórica prioridad y los recursos desproporcionados que se han canalizado hacia la industria petrolera, en detrimento de la producción de alimentos. Argumentan que, sin una inversión sostenida, una atención gubernamental efectiva y un marco de seguridad jurídica que garantice sus operaciones y patrimonios, el sector agrícola no puede florecer ni contribuir plenamente a la soberanía alimentaria de la nación. La comparación directa con el petróleo resalta una brecha percibida en la política económica que ha favorecido históricamente a los hidrocarburos como motor principal, desatendiendo otras áreas estratégicas.

Esta situación no solo evidencia la disparidad en la asignación de recursos y prioridades, sino que también subraya la necesidad urgente de una diversificación económica real en Venezuela. Dependiente en gran medida de los ingresos petroleros, el país ha enfrentado recurrentes crisis que podrían mitigarse con un sector agrícola robusto y apoyado. La ausencia de un apoyo comparable al que se percibe en la industria petrolera limita la capacidad de los productores para modernizar sus técnicas, acceder a insumos y enfrentar los desafíos climáticos y económicos, afectando directamente la disponibilidad de alimentos y encareciendo la canasta básica.

En este contexto, la demanda de los productores agrícolas no es meramente sectorial; es un llamado a reevaluar las políticas de desarrollo nacional. Si Padrino López asume un rol crucial en la resolución de esta problemática, su capacidad para equilibrar las prioridades entre el sector energético dominante y la agricultura, esencial para la seguridad alimentaria y el bienestar social, será determinante. La respuesta a esta exigencia marcará un precedente sobre el compromiso del Estado con una economía más equitativa y resiliente, que no solo dependa del petróleo, sino que potencie todas sus capacidades productivas.