Así se desarrollan las prácticas en el 'pozo escuela' del Instituto Vaca Muerta a orillas del Río Neuquén

El Instituto Vaca Muerta, en la ciudad de Neuquén, ha inaugurado un innovador 'pozo escuela' que permite a los estudiantes enfrentar el terreno real en un entorno control

En un paso significativo hacia la formación práctica de vanguardia, el Instituto Vaca Muerta (IVM) en Neuquén ha puesto en marcha su innovador 'pozo escuela', una infraestructura clave situada a orillas del Río Neuquén. Lejos de los pizarrones y las simulaciones digitales, este entorno controlado ofrece a los estudiantes la oportunidad de sumergirse en una experiencia física real, replicando las operaciones de un yacimiento de hidrocarburos con una precisión notable. Esta iniciativa subraya el compromiso del IVM con una educación que conecta directamente con las exigencias del sector energético.

El eje central de este programa es la torre SAI 363, disponibilizada por San Antonio Internacional, que ha sido acondicionada y trasladada para operar como un equipo escuela. Con más de 400 horas de práctica, los estudiantes son guiados por instructores del IVM y profesionales de San Antonio, llevando a la práctica los conocimientos adquiridos en el aula bajo estrictos estándares de seguridad. Esta interacción directa con una torre de perforación real, sistemas de circulación de fluidos y maquinarias similares a las de Vaca Muerta, es fundamental para el desarrollo de competencias esenciales.

Virginia Sosa, jefa de Capacitación de San Antonio Internacional, ha destacado la profundidad del entrenamiento, señalando que los estudiantes podrán ensayar el análisis de datos operativos, el uso de herramientas, las secuencias operativas, las maniobras de columnas de perforación y de control de pozo, así como la resolución de problemas operativos, entre otras habilidades críticas. Las prácticas están meticulosamente diseñadas para que los futuros profesionales dominen las maniobras de montaje, mantenimiento y contingencia, preparándolos para las presiones y desafíos inherentes a la cuenca neuquina.

El entrenamiento en el 'pozo escuela' se estructura en módulos de intensidad creciente, asegurando una progresión lógica en el aprendizaje. Para los estudiantes, esta experiencia es invaluable, permitiéndoles "ensuciarse" los mamelucos y enfrentarse a la realidad del campo antes de su contratación. El Instituto Vaca Muerta se posiciona así como un laboratorio esencial en la forja del futuro energético del país, transformando la educación teórica en una experiencia práctica y tangible que garantiza la preparación de profesionales altamente calificados para la industria petrolera y gasífera.