Islamabad: Fracasan conversaciones entre EE.UU. e Irán; CEO de ADNOC endurece postura sobre el Estrecho de Ormuz

Las conversaciones trilaterales entre Estados Unidos e Irán en Islamabad concluyeron sin un acuerdo sobre el futuro nuclear y el control del Estrecho de Ormuz. En este co

Las prolongadas negociaciones entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Pakistán, concluyeron en Islamabad sin un acuerdo tras 21 horas de diálogo ininterrumpido. Las delegaciones no lograron acercar posiciones en dos puntos críticos: el programa nuclear iraní y el control sobre el estratégico Estrecho de Ormuz. JD Vance, vicepresidente de EE.UU., lamentó la falta de consenso, afirmando haber presentado la "oferta final y mejor" de Washington, mientras que Irán acusó a su contraparte de "demandas excesivas", dejando en vilo el alto al fuego previamente acordado.

En este tenso escenario, Sultan Al Jaber, CEO de ADNOC y Ministro de Industria de los Emiratos Árabes Unidos, publicó en la plataforma X la declaración más enérgica desde el inicio del conflicto regional. Al Jaber enfatizó que el Estrecho de Ormuz "nunca fue de Irán para cerrarlo o restringir la navegación a través de él". Advirtió que cualquier interrupción a gran escala en esta vía marítima esencial representaría una amenaza inaceptable para la seguridad energética, alimentaria y sanitaria mundial, sentando un precedente "peligroso e inaceptable".

Esta postura marca una clara escalada en el discurso de Al Jaber. Anteriormente, el 1 de abril, había tildado el bloqueo iraní de "extorsión económica global", y el 9 de abril denunció los peajes millonarios y los permisos previos exigidos por Irán a los buques. Su reciente declaración va más allá de describir problemas operativos, negando explícitamente cualquier derecho soberano iraní sobre el Estrecho. La posición de los Emiratos Árabes Unidos se ve afectada directamente, con la producción de ADNOC cayendo a más de la mitad y su infraestructura, como el complejo de Habshan, sufriendo paradas.

La escalada verbal y la ruptura de las conversaciones subrayan la fragilidad de la estabilidad en el Golfo Pérsico, una región vital para el suministro global de petróleo. La respuesta de Arabia Saudita, restaurando la capacidad de su oleoducto East-West a 7 millones de barriles diarios, sugiere una estrategia para mitigar posibles interrupciones en el Estrecho. Estos desarrollos tienen implicaciones significativas para los mercados energéticos internacionales y la geopolítica de la región, manteniendo la atención sobre la seguridad de las rutas marítimas clave.