Trump declara el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz: qué pasó en Islamabad y qué cambia para el mercado energético
Tras el colapso de las negociaciones en Islamabad sobre el programa nuclear iraní y el control del Estrecho de Ormuz, el presidente Donald Trump ha ordenado a la Marina d
La tensión geopolítica en Oriente Medio ha alcanzado un nuevo punto crítico, impactando directamente el mercado energético global. Tras 21 horas de intensas negociaciones fallidas en Islamabad entre delegaciones de Estados Unidos e Irán, el presidente Donald Trump anunció una orden directa a la Marina de EE. UU. para iniciar un bloqueo inmediato de todos los buques que intenten transitar el Estrecho de Ormuz. Las conversaciones, lideradas por el vicepresidente estadounidense JD Vance y la delegación iraní encabezada por Mohammad Bagher Ghalibaf, no lograron resolver puntos clave como el programa nuclear iraní y el control del estratégico estrecho.
Esta drástica escalada se produce en un contexto de cierre de facto del Estrecho de Ormuz desde el 28 de febrero de 2026. En aquella fecha, ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares en Irán provocaron una represalia iraní que incluyó la siembra de minas submarinas. Desde entonces, el tráfico marítimo se ha reducido a menos del 5% de sus niveles previos al conflicto, dejando a unos 230 buques anclados en el Golfo Pérsico y llevando a Qatar a declarar fuerza mayor en sus contratos de Gas Natural Licuado (GNL). El precio del crudo Brent, que previo a estos eventos se cotizaba en 73 dólares por barril, escaló hasta un récord histórico de 144,42 dólares, antes de descender brevemente a 95 dólares con un anuncio de cese al fuego que ahora parece enterrado.
El detonante inmediato de la declaración de Trump fue la reciente decisión de Irán de imponer peajes de hasta 2 millones de dólares por tránsito a través del estrecho, con excepción de China, India y sus aliados. El presidente estadounidense calificó esta práctica como "extorsión mundial" y amplió la orden del bloqueo, instruyendo a la Marina a interceptar en aguas internacionales cualquier buque que haya pagado dicho peaje a Irán. Esta medida representa una confrontación directa con la política iraní y subraya la determinación de Washington de no permitir el control unilateral del vital corredor marítimo.
Las implicaciones para el mercado energético son profundas e inmediatas. El Estrecho de Ormuz es un punto de paso crucial para aproximadamente un quinto del petróleo mundial y una porción significativa del GNL. Un bloqueo naval, incluso parcial, amenaza con disparar nuevamente los precios del crudo y el gas, generando una presión inflacionaria global y afectando la estabilidad económica de naciones importadoras de energía. La comunidad internacional observa con preocupación cómo este recrudecimiento de las hostilidades podría desestabilizar aún más una región ya volátil y reconfigurar las dinámicas de suministro energético a nivel mundial.