El mapa del daño: activo por activo, la guerra de Irán ya dejó casi 16 millones de barriles diarios fuera de circulación

La reciente guerra en el Golfo Pérsico ha provocado una disrupción sin precedentes en la oferta global de petróleo y gas, dejando fuera de circulación casi 16 millones de

La reciente escalada del conflicto en el Golfo Pérsico ha dejado una huella indeleble en la infraestructura energética mundial, retirando del mercado aproximadamente 16 millones de barriles diarios de petróleo y gas. Esta cifra, compilada por JP Morgan Commodities Research en colaboración con Rystad, IIR, Reuters y Bloomberg Financial, subraya la magnitud de una disrupción calificada por la Agencia Internacional de Energía como la mayor en la historia del mercado petrolero global. A pesar del cese al fuego anunciado el 8 de abril, el daño físico a la infraestructura es estructural y el Estrecho de Ormuz permanece bajo control iraní, exacerbando la incertidumbre sobre el suministro.

El epicentro del daño se localiza en Irán, donde las fases 2 a 8 del crucial complejo de South Pars, operadas por la National Iranian Oil Company (NIOC), han experimentado un cierre total (shut-in) debido a impactos directos de misiles, resultando en la pérdida de 944.000 barriles diarios de capacidad. Adicionalmente, las fases 1 y 2 del mismo complejo, que aportaban 42.000 barriles equivalentes de petróleo por día, también están fuera de línea por medidas precautorias. La infraestructura de distribución doméstica no ha sido inmune; los depósitos de Shahid Dolati y Shahr-e Rey, bajo operación de NIORDC, muestran una destrucción significativa, con la mayoría de sus tanques inoperativos según imágenes satelitales.

Arabia Saudita también ha sufrido golpes considerables en sus activos estratégicos. Saudi Aramco reportó interrupciones en tres frentes clave: el campo de Manifa, con una capacidad de 900.000 bpd, perdió 300.000 bpd debido a ataques con drones y un cierre parcial. El campo de Khurais, de 1,5 millones de bpd, experimentó una pérdida similar de 300.000 bpd. Además, el vital oleoducto East-West, una arteria de 7 millones de bpd que conecta Abqaiq con el puerto de Yanbu en el Mar Rojo, opera con una significativa reducción de su rendimiento.

En total, el análisis revela que al menos 26 activos de infraestructura petrolera y gasífera han sido atacados en cinco países del Golfo Pérsico. Las interrupciones de capacidad en campos productivos por sí solas suman cerca de 3.900 kboe/d, una cifra que se multiplica drásticamente al incluir el efecto del bloqueo marítimo en el Estrecho de Ormuz. Este panorama de destrucción física y control geopolítico sobre rutas marítimas críticas no solo ha mermado la capacidad de producción y distribución, sino que ha reconfigurado el mapa energético global con consecuencias a largo plazo para la estabilidad de los precios y la seguridad del suministro.