100 días de Delcy Rodríguez: Una presidencia inconstitucional en Venezuela

Delcy Rodríguez ha cumplido 100 días en una presidencia que la Constitución venezolana califica de ilegítima, dado que la ausencia de Nicolás Maduro debió convocar a elec

Delcy Rodríguez ha alcanzado los cien días en un cargo que, para muchos, representa una presidencia ilegítima, marcando un hito preocupante en la crisis institucional de Venezuela. La situación se ha desarrollado a espaldas de la Constitución Nacional, lo que ha generado un amplio rechazo por parte de sectores políticos y de la sociedad civil, quienes ven en esta designación una flagrante violación al ordenamiento jurídico del país.

Según lo establecido en la Carta Magna venezolana, la ausencia de Nicolás Maduro del ejercicio de sus funciones debería haber desencadenado un proceso claro y directo: la convocatoria inmediata a elecciones presidenciales. Este mecanismo busca garantizar la continuidad democrática y la legitimidad del poder ejecutivo, asegurando que la voluntad popular sea el pilar fundamental de la gobernanza. Sin embargo, este camino constitucional fue deliberadamente evadido.

En lugar de acatar lo preceptuado, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) intervino de manera controvertida, procediendo a juramentar a Delcy Rodríguez, quien hasta entonces ocupaba el cargo de vicepresidenta. La justificación esgrimida por el máximo tribunal fue la existencia de un escenario de "ausencia forzada" del presidente Maduro, un concepto que no posee ningún sustento legal ni ha sido tipificado dentro de la Constitución venezolana. Esta maniobra ha sido calificada por juristas y opositores como una invención jurídica diseñada para perpetuar una cúpula en el poder.

La consolidación de esta presidencia "de facto" tiene profundas ramificaciones para la estabilidad política y económica de Venezuela. En un país donde el sector energético —principalmente el petrolero— es el motor de la economía y está bajo control estatal, la legitimidad del liderazgo es crucial para la confianza en la gestión de recursos, la inversión extranjera y las relaciones internacionales. La persistencia de un gobierno percibido como inconstitucional genera incertidumbre en las políticas públicas, incluyendo las energéticas, y podría exacerbar la ya compleja situación operativa y financiera de PDVSA y otros componentes del entramado energético nacional. La tensión institucional y la falta de apego a la Constitución amenazan con prolongar un escenario de ingobernabilidad que impacta directamente en la capacidad del país para recuperar su infraestructura y producción energética.