Ernesto Díaz (Rystad Energy): "El conflicto deja de ser un problema geopolítico lejano para convertirse en algo que afecta la vida cotidiana"
Ernesto Díaz, vicepresidente para Latinoamérica de Rystad Energy, alertó que la escalada del conflicto en Medio Oriente, con ataques a infraestructuras energéticas clave
La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente ha cruzado una línea sin precedentes para los mercados energéticos globales, transformando una cuestión geopolítica distante en una preocupación tangible que impacta la vida cotidiana. Así lo advirtió Ernesto Díaz, vicepresidente para América Latina de Rystad Energy, una de las consultoras energéticas independientes más influyentes del mundo. Díaz enfatiza que los ataques directos a infraestructuras energéticas vitales están generando una incertidumbre sin precedentes y ejerciendo una presión alcista sobre los precios internacionales del gas natural licuado (GNL) y otros combustibles, con repercusiones directas para la economía de países como Argentina.
La gravedad de la situación se hizo evidente esta semana cuando Israel atacó instalaciones iraníes en el gigantesco yacimiento de gas de South Pars, compartido con Qatar. La respuesta de Teherán no se hizo esperar, con misiles impactando directamente el complejo gasífero de Ras Laffan en Qatar, el principal centro de GNL del planeta, confirmando daños extensos e incendios en sus instalaciones. Estos eventos marcan un punto de inflexión, ya que el daño a la infraestructura de producción principal es mucho más crítico que los riesgos logísticos, eliminando volúmenes de oferta que no pueden reponerse rápidamente en el mercado global.
Analizando el impacto para Argentina, Díaz sugiere que el abastecimiento de combustibles refinados como naftas, diésel premium o fuel oil no se verá significativamente afectado. Esto se debe a que Argentina produce la mayor parte de lo que consume en sus propias refinerías, manteniendo una dependencia limitada de las importaciones. Aunque no descarta una duplicación o triplicación del precio del Brent, ya por encima de los 100 dólares el barril, la preocupación principal recae en el aumento de precios en las estaciones de servicio, más que en un riesgo de desabastecimiento inmediato.
Sin embargo, la situación del Gas Natural Licuado (GNL) presenta un panorama más preocupante para la nación suramericana. Argentina requiere varios cargamentos de GNL cada invierno para cubrir los picos de demanda residencial e industrial de calefacción, y su precio ya se ha duplicado respecto a los niveles anteriores al conflicto. Díaz distingue entre el riesgo logístico, como un posible cierre del Estrecho de Ormuz (mitigable con presencia naval), y el daño a la infraestructura de producción, como el ataque a Ras Laffan. Este último es mucho más grave, ya que implica la salida de volúmenes de oferta del mercado sin una solución de reposición rápida, un escenario que Enarsa, la empresa estatal argentina, deberá gestionar con cautela para asegurar el suministro invernal.