Mearsheimer y el 'efecto off-ramp': Cómo su teoría central redefine el precio del petróleo y anticipa nuevas alzas
El politólogo John Mearsheimer postula que la ausencia de un desenlace creíble para el conflicto con Irán genera una incertidumbre que se ha convertido en una variable di
La estabilidad del mercado energético global se ve cada vez más condicionada por la geopolítica, y un nuevo análisis del politólogo John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, ha captado la atención de los expertos. Mearsheimer sostiene que el conflicto con Irán carece de un "off-ramp" o salida visible, lo que genera una incertidumbre profunda que, lejos de ser retórica, se ha convertido en una variable fundamental para la fijación de los precios del petróleo. Esta percepción de riesgo, según el académico, es inherente a la naturaleza del conflicto y no un mero defecto de información, impulsando una prima de riesgo geopolítico que parece haber llegado para quedarse.
La teoría de Mearsheimer sugiere que, a diferencia de otras guerras que concluyen con acuerdos, derrotas o agotamiento de recursos, el enfrentamiento con Irán se inscribe en una categoría donde no hay un fin de guerra verificable. Esta ausencia de un desenlace previsible es lo que impide a los mercados energéticos descontar una resolución. De hecho, el precio del barril de Brent ha reflejado esta tensión, alcanzando los 119 dólares y cerrando en torno a los 112 dólares, un incremento de más de 42 dólares en comparación con el año anterior. Este salto no se atribuye únicamente a la amenaza de cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado mundial, sino a la falta de una "condición de fin de la guerra" clara.
El diagnóstico de Mearsheimer se articula en tres pilares: primero, la creencia inicial de Estados Unidos en una victoria rápida mediante ataques de decapitación y destrucción de instalaciones nucleares; segundo, la demostrada capacidad de Irán para una respuesta asimétrica, transformando el conflicto en una contienda de desgaste; y tercero, la incompatibilidad de los objetivos estratégicos de Israel y Estados Unidos, lo que imposibilita una salida política visible. Esta desconexión en los objetivos impide la construcción de una narrativa plausible sobre cómo terminará la guerra, según el politólogo.
Para los mercados, la implicación es clara: la incertidumbre persistirá. Los analistas advierten que la prima de riesgo geopolítico no es una anomalía transitoria, sino un componente estructural que reescribe la dinámica de precios del petróleo. En este escenario, la volatilidad y la tendencia alcista son las expectativas predominantes, ya que la ausencia de un camino hacia la paz sigue siendo la variable central que el mundo energético debe incorporar en sus proyecciones a largo plazo.