La teoría de juegos aplicada al petróleo: por qué Irán tiene más razones para seguir que EE.UU. para frenar

El educador Jiang Xueqin aplica la teoría de juegos al conflicto entre Estados Unidos e Irán, anticipando que la actual prima de riesgo en el crudo no es un pánico pasaje

En un análisis que ha capturado la atención del mercado energético global, el educador chino-canadiense Jiang Xueqin ha aplicado la teoría de juegos al persistente conflicto entre Estados Unidos e Irán, llegando a una conclusión que el sector aún no ha asimilado completamente. Xueqin, reconocido por sus acertadas predicciones geopolíticas, argumenta que la prima de riesgo observada actualmente en el precio del crudo no es un pico de pánico transitorio, sino la consecuencia directa de una compleja estructura de juego sin salida, donde los incentivos racionales de los actores impiden un movimiento hacia el acuerdo.

La visión de Xueqin, compartida en una entrevista con Tucker Carlson y en otras plataformas, se distancia del análisis convencional de poder para enfocarse en la estructura de incentivos subyacentes. Desde esta perspectiva, la pregunta crucial no es quién posee la mayor fuerza militar o económica, sino quién tiene más razones para ceder primero. Y es precisamente en este punto donde su diagnóstico se vuelve incómodo: ninguna de las partes involucradas —Estados Unidos, Irán y, por extensión, las naciones del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)— posee incentivos racionales para iniciar una desescalada o buscar un acuerdo de forma anticipada.

El razonamiento de Jiang Xueqin detalla que Estados Unidos enfrenta un costo insuperable al retirarse del conflicto sin un cambio de régimen en Irán. Si Washington negociara un cese al fuego que mantuviera el statu quo iraní, los países del CCG —incluyendo Arabia Saudita, EAU, Catar, Kuwait, Baréin y Omán— quedarían expuestos a una órbita de influencia iraní, al percibir a Teherán como el único actor capaz de garantizar su seguridad y el acceso al estratégico Estrecho de Ormuz. Esta reorientación geopolítica tendría una consecuencia económica devastadora: la interrupción del mecanismo del petrodólar, por el cual los ingresos petroleros del Golfo se reciclan en activos denominados en dólares. Para una economía estadounidense con una deuda pública superior a los 36 billones de dólares, tal interrupción tendría ramificaciones que trascienden el ámbito energético y financiero.

Por su parte, Irán, al consolidar su influencia regional y mantener su postura, ve fortalecidos sus intereses geopolíticos y su capacidad de negociación, sin incentivos claros para ceder ante las presiones externas. Esta dinámica de "juego sin salida" sugiere que la volatilidad y la prima de riesgo en el mercado petrolero podrían ser una característica persistente en el mediano plazo, reflejando una realidad geopolítica donde la racionalidad de los actores conduce no a la paz, sino a un equilibrio de inestabilidad, con profundas implicaciones para la economía global y el suministro energético.