Coningas propone que el GLP y gas directo pueden reemplazar el consumo de electricidad en Venezuela
Coningas, la organización gremial venezolana del sector del gas licuado de petróleo (GLP), ha planteado que el GLP y el gas directo pueden sustituir una parte del consumo
Coningas, la influyente organización gremial que reúne a cerca de un centenar de empresas venezolanas dedicadas al transporte, almacenamiento y distribución de gas licuado de petróleo (GLP), ha formulado una propuesta significativa para el sector energético del país. La asociación sostiene que tanto el GLP como el gas directo tienen el potencial de reemplazar una parte considerable del consumo de electricidad en Venezuela, ofreciendo una alternativa viable a la inestable red eléctrica nacional.
Esta iniciativa cobra especial relevancia en un contexto donde Venezuela enfrenta desafíos persistentes en su suministro eléctrico, con interrupciones y racionamientos que afectan la vida cotidiana y la actividad económica. La propuesta de Coningas busca capitalizar la disponibilidad de recursos gasíferos en el país para diversificar la matriz energética y reducir la dependencia exclusiva de la infraestructura eléctrica, que a menudo sufre de mantenimiento deficiente y falta de inversiones.
La declaración de Coningas coincide con un momento de renovación interna para la organización, que recientemente eligió a su nueva junta directiva para el bienio 2026-2028. Este cambio de liderazgo refuerza el compromiso de la gremial con el desarrollo y la expansión del uso del gas en el territorio nacional, posicionándolo como un pilar fundamental para la seguridad energética y el bienestar de los ciudadanos.
El GLP, comúnmente utilizado en hogares e industrias para cocción y calefacción, así como el gas directo a través de redes de distribución, representan fuentes de energía más eficientes y, en muchos casos, más económicas que la electricidad para ciertas aplicaciones. Su mayor adopción podría liberar capacidad en la red eléctrica, permitiendo que esta se concentre en usos más específicos o en regiones donde las alternativas de gas son menos accesibles.
La implementación de una política que fomente activamente la sustitución del consumo eléctrico por GLP y gas directo implicaría inversiones en infraestructura de distribución y en la conversión de equipos. Sin embargo, podría generar beneficios importantes como la mejora en la calidad de vida de los venezolanos, la reducción de la demanda en el sistema eléctrico y la potenciación de una industria gasífera local que actualmente no opera a su máxima capacidad.
La propuesta de Coningas subraya la necesidad de un enfoque estratégico integral para la política energética de Venezuela, donde el gas desempeñe un papel central en la solución de los desafíos energéticos actuales. Su viabilidad requerirá la coordinación entre el sector público y privado, así como un marco regulatorio claro que incentive la inversión y el desarrollo de estas alternativas energéticas.