La prima de riesgo se mantiene elevada: la tregua no satisface a los mercados y Ormuz es un factor crítico para el Brent y el GNL

A pesar de un alto el fuego reciente y el recorte en las proyecciones de precio de Goldman Sachs, los mercados petroleros experimentaron una recuperación significativa de

En un movimiento que ha desconcertado a los analistas, el mercado petrolero global experimentó una notable volatilidad esta semana, con los precios del crudo subiendo significativamente apenas unas horas después de una caída inicial provocada por un alto el fuego. A pesar de que Goldman Sachs recortó su proyección del Brent para el segundo trimestre a 90 dólares por barril tras el anuncio de la tregua, el valor del crudo rebotó un 3% al día siguiente. Esta erraticidad subraya una realidad persistente: la tregua, aunque una pausa en el conflicto, no aborda el problema fundamental de la seguridad en el Estrecho de Ormuz, un canal vital para el suministro energético mundial.

Este jueves, el Brent se cotizaba a 97,71 dólares por barril, mostrando un incremento del 3,1% respecto a la sesión anterior, mientras que el WTI lo acompañaba, trepando a 97,40 dólares. Ambos referentes habían perforado el piso de los 100 dólares en la jornada previa, con el crudo estadounidense registrando su mayor caída desde abril de 2020, cuando la pandemia impactó drásticamente los mercados. El efímero optimismo del mercado rápidamente dio paso a la cautela, evidenciando que la tregua no fue suficiente para disipar las profundas preocupaciones sobre la estabilidad del suministro.

La principal razón detrás de esta reacción se centra en el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas mundial. El acceso físico a esta vía marítima clave sigue siendo incierto para los operadores de la industria. Vandana Hari, fundadora de Vanda Insights, describió la situación como un "mercado de futuros un poco roto", señalando que, bajo condiciones normales, un alto el fuego debería haber retornado los precios a niveles previos al conflicto, algo que no ha ocurrido. La falta de garantías operativas claras y el persistente riesgo de seguridad mantienen elevadas las primas de los seguros y el temor a interrupciones en el suministro.

Los armadores han sido explícitos: requieren claridad absoluta sobre los términos del alto el fuego antes de reanudar el tránsito normal por el Estrecho. A pesar de los mapas de rutas seguras y corredores de desminado parcial publicados por Irán, la señal operativa fue socavada por eventos posteriores. El mismo día en que los buques se preparaban para zarpar, se reportaron ataques iraníes a un ducto en Arabia Saudita habilitado como alternativa, así como a Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos con misiles y drones tras la firma de la tregua, según fuentes de la industria. Estos incidentes refuerzan la percepción de que la "pausa en el conflicto" dista mucho de ser una "solución al problema de suministro", dejando a los mercados energéticos en un estado de incertidumbre prolongada.