El potencial dormido del gas venezolano: La alianza estratégica y de conveniencia con Trinidad y Tobago
El potencial dormido del gas venezolano: La alianza estratégica y de conveniencia con Trinidad y Tobago
La reactivación de las relaciones y los proyectos energéticos entre Venezuela y Trinidad y Tobago se perfila como una de las oportunidades más significativas para la golpeada industria gasífera venezolana.
A pesar de los periodos de tensión diplomática y los vaivenes políticos, la geografía y la infraestructura compartida imponen una realidad ineludible: ambos países se necesitan mutuamente para dinamizar sus economías a través del gas.
Venezuela posee importantes yacimientos de gas en sus costas orientales, colindantes con las aguas de Trinidad y Tobago. Sin embargo, la falta de desarrollo de estos recursos contrasta con la infraestructura que posee su vecino caribeño.
Elias Matta, economista y especialista del sector de energía, destaca el enorme potencial de esta complementariedad geográfica y técnica:
"Con Trinidad y Tobago nosotros tenemos una gran oportunidad, porque son campos compartidos, pero Trinidad tiene una una línea de licuefacción para para producir gas líquido inmensa. A ellos se les acabó el gas. Necesitan que Venezuela verdaderamente explote su gas y para nosotros es una gran ventaja porque los tenemos cerca, podemos enviar ese gas por tubería inmediatamente ese gas puede ser comercializado por Trinidad."
Para Matta, el beneficio es mutuo y directo. Se trata de que "Venezuela comience a producir sus campos de gas y tenga un comprador inmediato que es Trinidad que lo tiene ahí al frente". La ventaja clave radica en que la nación isleña cuenta con "todas las instalaciones para convertirlo en gas licuado, que es lo que se llevan en los barcos y lo venden en Europa". Esto convierte la alianza en "un gran negocio" y recuerda que para el futuro del país "no es solo petróleo, es también gas".
Complementariedad clave: Venezuela aporta las reservas de gas; Trinidad y Tobago aporta la infraestructura de licuefacción y los canales de comercialización hacia mercados europeos. Un esquema de integración energética regional con alto potencial de retorno.
A pesar de lo lucrativo del negocio, las disputas políticas paralizaron temporalmente estos planes. Matta señala que, producto de los conflictos entre el gobierno de Nicolás Maduro y la entonces presidencia de Trinidad, el flujo de estos proyectos "se cortó". No obstante, ve con optimismo un nuevo acercamiento bajo la gestión de la presidencia interina y el gobierno trinitario.
Por su parte, la internacionalista Mirna Yonis ofrece una perspectiva detallada sobre la complejidad diplomática reciente. Yonis explica que el inicio del año estuvo marcado por tensiones entre el nuevo gobierno de Trinidad (con un año en el poder) y el gobierno venezolano. Aunque "algunos decían que no había una ruptura formal de relaciones diplomáticas, sí había un retiro del personal diplomático de ambas embajadas", aseguró.
"Quedaron en suspenso todo lo que era seguimiento de los proyectos binacionales del punto de vista petrolero, del punto de vista de la exploración y los proyectos con las petroleras en la zona conjunta que comparten las aguas marítimas tanto Trinidad y Tobago y Venezuela."
Según la también profesora, estas áreas compartidas representan importantes inversiones de empresas transnacionales, fundamentalmente de Shell, firma que también tiene presencia en territorio venezolano.
A pesar de los roces, la necesidad económica ha impuesto un nuevo estilo de acercamiento, caracterizado por una diplomacia discreta y sin grandes anuncios oficiales. Según Yonis, se ha venido asignando personal y se han retomado las conversaciones en la industria petrolera, registrándose visitas de representantes de empresas petroleras de Trinidad para la reactivación de fondos.
"Con esto no quiero decir que las relaciones ahora sean armónicas, simplemente que con la primer ministro de Trinidad y en el caso de de Venezuela con la presidenta Delcy Rodríguez, pues sin duda que hay una conveniencia en lo que es esa relación económica, esa relación energética de cooperación porque la explotación petrolera es un punto digamos básico."
Finalmente, el futuro de esta reactivación gasífera y petrolera no depende únicamente de las decisiones bilaterales entre Caracas y Puerto España. Yonis advierte que la situación actual de Venezuela está sujeta a un tablero geopolítico más amplio:
"Tenemos que tener en cuenta que la situación de Venezuela ahora no es simplemente la decisión de Venezuela, sino también de los intereses que puedan desarrollarse con el tutelaje de los Estados Unidos que le interesa tener también todo lo que es el marco energético en la región asegurado."
De este modo, la reactivación del negocio del gas entre Venezuela y Trinidad y Tobago se debate entre la urgente necesidad económica de ambos países, la infraestructura disponible en la isla caribeña y el complejo panorama político internacional que rodea a la región.