La demanda de gasolina en India podría alcanzar su pico en 2035 ante el auge de los vehículos eléctricos

La demanda de gasolina en India se proyecta que alcance su punto máximo para 2035, impulsada por el aumento en la mezcla de etanol y la creciente adopción de vehículos el

La demanda de gasolina en India, uno de los mercados de energía de más rápido crecimiento a nivel mundial, se estima que alcance su punto máximo para el año 2035. Esta proyección, realizada por A. S. Sahney, presidente de Indian Oil Corporation (IOC), la mayor refinería estatal del país, señala un cambio significativo en el panorama energético de la nación asiática impulsado por diversos factores.

Sahney, durante un evento de la industria en Goa, explicó que el “espíritu motor” (gasolina) está experimentando presiones desde múltiples frentes. Entre los principales motivos se encuentran la política gubernamental de aumentar la mezcla de etanol en la gasolina y la acelerada adopción de vehículos que funcionan con baterías eléctricas y gas natural comprimido (GNC). Estas iniciativas buscan reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados y mejorar la calidad del aire.

A pesar de la inminente desaceleración en la demanda de gasolina, el escenario para otros productos refinados es diferente. La demanda de diésel y combustible para aviones (jet fuel) está preparada para un crecimiento sostenido. Este incremento se vincula directamente con la creciente actividad industrial y la expansión del transporte aéreo, sectores clave para el desarrollo económico indio.

El presidente de la IOC enfatizó la transformación que experimenta el sector de los combustibles líquidos. La estrategia energética de India está priorizando una matriz más diversificada, donde los combustibles alternativos y la electrificación del transporte jugarán un rol cada vez más prominente, influyendo en las decisiones de inversión y producción de las grandes empresas petroleras del país.

Aunque este análisis se centra en India, sus implicaciones son globales, reflejando una tendencia que muchos países en desarrollo y economías emergentes podrían experimentar. Para Latinoamérica, donde la transición energética avanza a diferentes ritmos y la adopción de vehículos eléctricos aún es incipiente en comparación, la experiencia india ofrece un estudio de caso relevante sobre cómo las políticas gubernamentales y la evolución tecnológica pueden moldear la demanda de combustibles tradicionales.

La visión de Sahney subraya la complejidad de la transición energética. Mientras que algunos segmentos de los hidrocarburos enfrentan un declive proyectado, otros, esenciales para la logística y el transporte pesado, mantendrán su relevancia a mediano plazo, delineando un futuro energético híbrido y en constante evolución.