El dilema de los cuatro caminos: ¿Qué le conviene más a Venezuela hacer con su gas?
El dilema de los cuatro caminos: ¿Qué le conviene más a Venezuela hacer con su gas?
Debajo del subsuelo venezolano yace una de las riquezas energéticas más grandes del mundo, pero su hallazgo trae consigo una pregunta compleja y urgente.
Debajo del subsuelo venezolano yace una de las riquezas energéticas más grandes del mundo, pero su hallazgo trae consigo una pregunta compleja y urgente: ¿cuál es el destino que más le conviene al país para esa molécula de gas?. En medio de un proceso de recuperación económica y productiva, el debate sobre cómo priorizar este recurso divide a los distintos sectores de la vida nacional.
Para Federico Fernández, profesor del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, la respuesta no es sencilla y depende directamente del "sombrero" o los intereses del actor que responda. Fernández explica que, técnicamente, existen cuatro vías o destinos posibles para aprovechar el gas una vez que es extraído:
"Yo saco el gas y lo exporto, y entonces le entran divisas al país. Si ese gas está asociado a la producción petrolera, yo puedo volver a inyectarlo en el campo para sacar más petróleo y tengo que preguntarme si eso es mejor que exportarlo. Un tercer uso del gas es gas directo, cuando ese gas de algún modo termina yendo a la industria, al comercio, a la residencia para ser usado como energía. Y un cuarto uso, como subconjunto de este, es usar ese gas para generar electricidad".
Exportar el gas para que le entren divisas al país a través de los mercados internacionales.
Reinyectar el gas en el campo para sacar más petróleo y elevar la producción de crudo.
Suministrar gas directo a la industria, el comercio y las residencias como fuente de energía.
Usar el gas para generar electricidad, como subconjunto del uso directo de energía.
Ante la realidad que vive el ciudadano común, Fernández sostiene que la emergencia nacional obliga a mirar con prioridad la cuarta opción: el esquema conocido como gas to power o la transformación del gas en energía eléctrica.
"Ojalá podamos aprovechar eso que con lo que contamos para que rápidamente haya generación eléctrica. Entonces, yo creo que eso por la emergencia que estamos viviendo es un primer componente que debería ser prioritario", afirma.
Sin embargo, la toma de decisiones se complejiza cuando entran en juego las necesidades de otros sectores. Si los precios internacionales del gas se encuentran en niveles sumamente atractivos, la tentación de exportarlo para captar divisas es alta. Por otro lado, los productores de crudo presionarán para reinyectar el gas en los yacimientos y así elevar la producción petrolera, mientras que un empresario industrial exigirá que se le suministre gas directo para mantener operativas sus plantas.
A pesar de las dificultades de infraestructura para movilizar el gas hacia donde se necesita, el interés por el sector energético venezolano ha vuelto a despertar. Tras un periodo de estancamiento, el país ha regresado al radar de inversionistas, emprendedores y empresarios internacionales.
Según observa Fernández, el ambiente actual se caracteriza por una enorme expectativa económica positiva, aunque manejada con cautela: "Estamos viviendo una emoción enorme, pero espérate un momentico, déjame ver cuándo empiezo a invertir", señala, definiendo el momento actual como uno de "optimismo racional" donde los actores nacionales y extranjeros vuelven a levantar la cabeza para evaluar las oportunidades reales que ofrece el país.