Perspectiva histórica y efecto multiplicador: Lahoud analiza la viabilidad de los acuerdos petroleros
Lahoud catalogó el acuerdo petrolero suscrito entre Venezuela y Estados Unidos como un paso "promisorio", aunque advirtió con rigor metodológico sobre los tiempos de madu
El investigador de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Daniel Lahoud, ofreció una perspectiva histórica sobre el rol geopolítico y económico de Venezuela como proveedor energético, evaluando el alcance real de los recientes convenios internacionales.
Durante su intervención, Lahoud catalogó el acuerdo petrolero suscrito entre Venezuela y Estados Unidos como un paso "promisorio", aunque advirtió con rigor metodológico sobre los tiempos de maduración que exige la industria hidrocarburífera.
Tiempos de maduración y el impacto económico
El especialista de la UCAB recordó que las inversiones en el sector petrolero poseen un ciclo de maduración de "aproximadamente diez años", y que visualizar el retorno en un escenario de "queso a tostada" requiere un horizonte mínimo de dos años.
No obstante, Lahoud contrastó los tiempos operativos del sector petrolero con los acuerdos en el área eléctrica —como el suscrito con General Electric—, señalando que este último avanza a una velocidad significativamente mayor debido a la naturaleza de su inversión, lo que redundará en mejoras palpables para la economía nacional en los próximos dos o tres años.
Memoria histórica: Venezuela como proveedor confiable
Haciendo un recorrido por la historia petrolera, Lahoud destacó que el país ha sido históricamente un proveedor confiable para los Estados Unidos, recordando cómo durante la Segunda Guerra Mundial la industria nacional abasteció de combustible a los tanques aliados. Sin embargo, enfatizó que la ruptura de acuerdos estratégicos en administraciones pasadas alteró la confianza comercial construida durante décadas.
El efecto multiplicador en la cadena de valor
Consultado sobre el impacto de la reactivación de los pozos en el tejido socioeconómico circundante, Lahoud explicó que la industria petrolera genera un efecto multiplicador inmediato a través de la red de servicios locales:
Proveedores secundarios y terciarios: Desde servicios de alimentación y proveeduría hasta logística de transporte.
Cuidado y bienestar: Empleos indirectos vinculados al mantenimiento, limpieza y servicios comunitarios en las zonas operativas.
Si bien el crecimiento en el Producto Interno Bruto (PIB) petrolero opera con mayor retraso —sujeto al inicio efectivo de la producción comercial—, el experto recalcó que este sector actúa como el principal motor de reactivación transversal para el resto de los sectores productivos del país.