Pakistán enfrenta escasez de gas invernal si el GNL del Estrecho de Ormuz permanece afectado
Pakistán se prepara para un invierno complicado debido a la posible escasez de gas natural, ya que los flujos de Gas Natural Licuado (GNL) desde Qatar y los Emiratos Árab
La advertencia realizada por Masood Nabi, CEO de Pakistan LNG Limited (PLL), en el marco del Congreso de Energía WPC en Riad, expone la extrema vulnerabilidad del sur de Asia frente a la parálisis operativa del Estrecho de Ormuz. El cuello de botella que frena los despachos de GNL procedentes de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos no obedece a un déficit en las reservas globales de subsuelo, sino a un estrangulamiento puramente logístico y geopolítico en el punto de salida del Golfo Pérsico.
Para Pakistán, una economía altamente dependiente del gas regasificado (RLNG) para sostener su parque de generación eléctrica, la industria pesada y la demanda residencial invernal, la falta de acceso regular al mercado de fletes de Ormuz coloca al país en un riesgo inminente de racionamiento energético. La imposibilidad de cumplir con las entregas programadas bajo contratos a largo plazo obliga a la estatal PLL a buscar cargamentos de arbitraje en el mercado spot a precios desproporcionados o, en su defecto, recurrir al apagado parcial de plantas térmicas y al uso de combustibles fósiles líquidos pesados (furnace oil) con alto impacto fiscal y ambiental.
La crisis del suministro paquistaní acentúa las distorsiones de la demanda en el Sur de Asia, donde los mercados emergentes con reducida flexibilidad fiscal no pueden competir frente a las ofertas de los compradores del Noreste Asiático (Japón, Corea del Sur y China) ni del mercado europeo (TTF) por el volumen spot remanente fuera del Golfo. Este escenario ha derivado en licitaciones de emergencia sin ofertas recibidas (zero bids) o canceladas por sobrecostos que ahondan el déficit comercial del país.
A mediano plazo, el choque logístico en el invierno acelera las presiones sobre el gobierno en Islamabad para diversificar su matriz energética e intensificar proyectos de importación alternativa por tubería o a través de la cuenca del Atlántico. No obstante, en la inmediatez, la combinación de inventarios acotados, subsidios estatales insostenibles y la imposibilidad de desviar cargamentos atlánticos hacia el Puerto Qasim sin incurrir en fletes astronómicos coloca a la economía paquistaní en una posición de fragilidad estructural frente al desenlace de las tensiones en Ormuz.