Cavecol plantea intercambio de gas venezolano por energía eléctrica colombiana

El presidente de Cavecol, Luis Alberto Russián, propuso un esquema de intercambio energético binacional donde Venezuela suministre gas natural a Colombia y reciba electri

La propuesta formulada por el presidente de CAVECOL, Luis Alberto Russián, para estructurar un intercambio energético bilateral —suministro de gas natural venezolano a cambio de electricidad colombiana— aborda de manera pragmática los cuellos de botella operativos que sofocan la actividad productiva a ambos lados de la frontera. Mientras Colombia enfrenta un apretado balance de oferta de gas natural que compromete la generación térmica e industrial, el occidente venezolano sufre severos racionamientos eléctricos que frenan la dinámica manufacturera y el comercio transfronterizo en los corredores del Táchira y La Guajira.

Para materializar este mecanismo de compensación (swap) transfronterizo, resulta indispensable la adecuación técnica de la infraestructura existente: fundamentalmente la reactivación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte —requiriendo inversiones estimadas en $66 millones para reparar y sustituir tramos faltantes— y la modernización de las líneas de alta tensión que conectan el departamento de La Guajira con el sistema eléctrico del estado Zulia. Asimismo, la viabilidad comercial del proyecto depende directamente de la obtención de licencias operativas por parte de la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros de EE. UU.) para habilitar las transacciones financieras entre las estatales Ecopetrol y PDVSA.

En el plano geoestratégico, el proyecto representa una oportunidad para reconfigurar la integración hidrocarburífera en el norte de América del Sur. Para Venezuela, la posibilidad de exportar volumen excedente de gas asociado desde los campos del occidente hacia los centros de consumo del Caribe colombiano permite monetizar un recurso que históricamente ha sufrido de venteo o quema en pozo, al tiempo que inyecta megavatios estables a la castigada red del Zulia.

Para Colombia, la incorporación del molécula venezolana actúa como una válvula de alivio ante el declive de sus reservas maduras en La Guajira y la cuenca del Interior, mitigando la necesidad de importar GNL a precios spot desproporcionados en las terminales de regasificación del Atlántico. La superación de los obstáculos regulatorios e infraestructura permitirá establecer un corredor energético bidireccional más resiliente frente a los shocks geopolíticos y climáticos globales.