La nueva arquitectura fiscal del crudo: ¿Cómo planea Venezuela competir en el mapa energético regional?

La nueva arquitectura fiscal del crudo: ¿Cómo planea Venezuela competir en el mapa energético regional?

El sector hidrocarburos venezolano inicia una transformación regulatoria que busca adaptar la carga fiscal a la realidad de cada proyecto, apostando por un modelo de "economicidad" para competir con Brasil, México y Vaca Muerta.

En un esfuerzo por posicionar a Venezuela como un destino competitivo en el mapa energético global, el sector hidrocarburos ha iniciado una transformación regulatoria que busca adaptar la carga fiscal a la realidad de cada proyecto. Este cambio, largamente solicitado por el gremio, pretende dejar atrás la rigidez para abrazar un modelo de "economicidad" que permita al país competir de tú a tú con potencias regionales como Brasil, México y también con Vaca Muerta en Argentina.

El debate sobre la flexibilidad fiscal ha sido central en las mesas de trabajo entre el sector privado y el Estado. Según Cristina Tovar, presidenta de la Asociación Venezolana de Hidrocarburos (AVHI), el cambio regulatorio se materializó a través de resoluciones fiscales que responden a un clamor gremial:

Hay que adaptar la economicidad al proyecto al riesgo del proyecto.

Esta visión es compartida por Juan Carlos Andrade, presidente de Araya Energy Group, quien subraya que el marco regulatorio actual permite una flexibilidad "caso por caso". Andrade explica que las necesidades y riesgos no son equiparables entre los distintos tipos de activos:

No es lo mismo un campo offshore, un campo verde, un campo marrón, no es lo mismo el Lago de Maracaibo.

Esta segmentación permite establecer mecanismos fiscales ajustados que garanticen retornos adecuados para los inversionistas.

El objetivo de esta nueva arquitectura es claro: atraer capitales mediante modelos de negocio más atractivos que el promedio internacional. Andrade destaca que, mientras el flujo de caja libre promedio mundial por barril se sitúa en torno a los 7 dólares, los modelos venezolanos actuales han sido diseñados para superar esa cifra.

Nosotros tenemos modelos mucho más competitivos que eso.

Andrade añade que, al alcanzar la meta de producción de 1.5 millones de barriles, el país enfrentará una nueva realidad que demandará inversiones adicionales en midstream, refinación, puertos de despacho y generación eléctrica.

A pesar de los avances, los expertos reconocen que el entorno aún presenta desafíos. Tovar señala que, aunque se ha logrado un mercado asegurado con precios justos, persisten obstáculos como las licencias internacionales, que generan sobrecostos en los procesos. Asimismo, Tovar enfatiza la necesidad de revisar cargas fiscales internas que afectan la operatividad, mencionando específicamente el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras, las tasas de las Zonas Económicas Especiales y el IVA.

Es solamente con un diálogo continuo y con mesas técnicas como podemos avanzar en conseguir el entorno que necesitamos para potenciar la industria venezolana.

Este proceso de interlocución, que incluyó sesiones de trabajo de hasta cuatro horas para discutir una carpeta de cinco páginas de preguntas, ha sido fundamental para que el sector privado y el público logren alinear sus expectativas. Como concluye Andrade, el modelo de negocio debe preceder a la regulación, permitiendo que esta última se adapte a la realidad operativa para garantizar el éxito de la industria.