Wall Street prevé una desaceleración de la inflación incluso con el petróleo por encima de los 90 dólares

Economistas de Wall Street anticipan una moderación en la inflación estadounidense para septiembre, a pesar de los elevados precios del petróleo, lo que podría dar margen

La expectativa en Wall Street es que la inflación en Estados Unidos haya continuado su senda de moderación en septiembre, una proyección que sorprende al considerar los precios del petróleo por encima de los 90 dólares por barril. Este pronóstico, que se revelará con la publicación del informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) este miércoles, es clave para la política monetaria de la Reserva Federal (Fed), ya que una desaceleración inflacionaria podría ofrecer espacio para pausar o ralentizar futuras subidas de las tasas de interés.

Los economistas anticipan que la inflación general para septiembre se sitúe en un 0,5% mes a mes y entre un 3,6% y 3,7% interanual. Estas cifras representarían un ligero aumento con respecto a agosto, cuando se registró un 0,4% mensual y un 3,4% anual. Sin embargo, la atención principal recae en el IPC subyacente, que excluye los volátiles precios de la energía y los alimentos, y se espera que haya subido un 0,2% en septiembre, una disminución respecto al mes anterior.

Esta divergencia entre la inflación general y la subyacente, en un contexto de altos precios del crudo, sugiere que la presión inflacionaria derivada del sector energético no está permeando en la economía de la misma manera que en periodos anteriores. Si bien el petróleo es un componente significativo de los costos de producción y transporte, los datos sugieren que otros factores económicos están mitigando su impacto en la inflación subyacente y, por ende, en la percepción general de la estabilidad de precios.

El escenario de una inflación subyacente en descenso es particularmente relevante para los mercados energéticos globales. Una política monetaria menos restrictiva por parte de la Fed podría traducirse en un menor riesgo de desaceleración económica global, lo que a su vez podría sostener la demanda de petróleo y gas natural. La capacidad de la economía estadounidense para absorber los altos costos energéticos sin una espiral inflacionaria descontrolada es un indicador importante para los productores y comercializadores de commodities energéticos.

En este contexto, la decisión de la Fed sobre las tasas de interés será observada con atención por los actores del sector energético. Una postura más cautelosa por parte del banco central estadounidense podría influir en el valor del dólar, un factor determinante para los precios internacionales del petróleo, que se cotizan en esta divisa. La estabilidad económica global, en gran medida influenciada por las políticas de la Fed, es un pilar fundamental para la proyección de la demanda energética a corto y mediano plazo.

La confluencia de precios energéticos elevados y una inflación general que parece estabilizarse presenta un panorama complejo pero, para Wall Street, con signos de optimismo respecto al control de la inflación. La publicación del IPC ofrecerá una confirmación crucial sobre si esta tendencia se mantiene, impactando directamente las estrategias de inversión y las expectativas de crecimiento en el sector energético global.