Atucha II se Convierte en la Única Central Nuclear Operativa en Argentina Tras la Parada Técnica de Embalse
La Central Nuclear Embalse de Argentina inició una parada programada de mantenimiento el 2 de octubre, dejando a Atucha II como la única planta atómica en servicio hasta
La Central Nuclear Embalse, ubicada en la provincia de Córdoba, Argentina, cesó su operación el pasado viernes 2 de octubre para iniciar una parada programada de inspección y mantenimiento. Este evento, lejos de ser una falla o urgencia, forma parte de la planificación de Nucleoeléctrica Argentina y se suma a la prolongada detención de Atucha I desde 2024. Como resultado, la Central Nuclear Atucha II se convierte en la única fuente de generación atómica activa en el país hasta fines de noviembre, cuando Embalse tiene previsto su regreso al sistema.
La situación actual implica que una parte sustancial de la capacidad de generación nuclear de Argentina se encuentra fuera de servicio. De los 1.763 MW instalados en el país, un total de 1.018 MW están inactivos, representando el 58% del total. Los 745 MW de Atucha II son los encargados de sostener por sí solos la demanda de energía de origen atómico durante aproximadamente ocho semanas, un periodo crítico para la planificación energética nacional.
El impacto de la parada de Embalse se mide no solo en potencia, sino también en energía. Durante 2025, la planta cordobesa generó 5.352.202 MWh, una cifra muy similar a los 5.408.372 MWh producidos por Atucha II. Considerando que Atucha I estuvo detenida todo el año, Embalse aportó cerca del 49,7% de la generación nuclear total. Se estima que su actual interrupción retirará unos 820.000 MWh del sistema, que deberán ser cubiertos por otras fuentes de energía.
La elección de octubre y noviembre para esta parada técnica no es aleatoria. Estos meses suelen caracterizarse por una menor exigencia para el sistema eléctrico debido a temperaturas más templadas y, consecuentemente, una demanda energética reducida. La previsión de que la central vuelva a operar antes de que el verano eleve drásticamente el consumo, permite mitigar el impacto en la estabilidad de la red.
Una de las principales novedades destacadas por Nucleoeléctrica es la extensión del ciclo de operación de Embalse. Esta parada llega 24 meses después de la anterior, en contraste con los 18 meses habituales. Esta ampliación de más del 33% en el intervalo entre mantenimientos es atribuida a un proceso de mejora continua basado en la experiencia de centrales con tecnología similar. Según Juan Martín Campos, presidente de la compañía, esto permite generar energía durante más tiempo, además de reducir la frecuencia de las intervenciones, la exposición radiológica del personal y la generación de residuos.
Este escenario subraya la importancia de la planificación y el mantenimiento preventivo en la matriz energética de Argentina. Si bien la parada de Embalse es programada, la dependencia de una única central nuclear durante un período prolongado exige una coordinación eficiente con otras fuentes de energía para garantizar el suministro eléctrico en el país.