Pablo Rueda: La previsibilidad es condición indispensable para la viabilidad de grandes proyectos energéticos

Pablo Rueda, socio de Martínez de Hoz & Rueda, destaca que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es el principal motor de megainversiones en Argentina,

Pablo Rueda, socio del estudio Martínez de Hoz & Rueda, enfatizó la trascendencia del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como el principal catalizador para las megainversiones en Argentina. Durante una entrevista con Shale24, Rueda subrayó que, para que proyectos de gran envergadura como Argentina LNG avancen hasta su construcción, es imperativo asegurar financiamiento internacional a largo plazo, permisos de exportación sólidos y la participación de socios con experiencia comprobada en el sector.

El impacto del RIGI en las decisiones de inversión es innegable. Para agosto de 2026, los proyectos ya aprobados bajo este régimen representaban compromisos por cerca de 49.766 millones de dólares, mientras que aquellos en trámite sumaban una cifra aún mayor, alrededor de 153.709 millones de dólares. Estas cifras, que continúan en ascenso, reflejan una clara señal económica: una porción significativa de la inversión privada en Argentina se está estructurando bajo el amparo de este régimen.

El abogado explicó que el valor diferencial del RIGI no reside únicamente en los beneficios tributarios, aduaneros y cambiarios, los cuales son relevantes y permiten a los proyectos argentinos competir por capital. Su núcleo fundamental es la garantía de estabilidad regulatoria, tributaria, aduanera y cambiaria por un extenso periodo de treinta años.

Para inversiones intensivas en capital, que implican largos períodos de construcción y recuperación, la previsibilidad se erige no como un atributo secundario, sino como una condición indispensable para la viabilidad. "La previsibilidad no es un atributo accesorio: es una condición de viabilidad", afirmó Rueda, destacando que esta característica es especialmente crucial en un país con un historial de cambios abruptos en su orientación económica y regulatoria.

El RIGI, según Rueda, funciona como un sustituto parcial de la confianza sistémica. Su diseño permite aislar proyectos estratégicos del "péndulo argentino", ofreciendo una certeza que mitiga los riesgos asociados a la volatilidad política y económica. Esto no solo busca atraer capital para petróleo, gas y minerales críticos, sino también abrir nuevas cadenas de valor en áreas como la petroquímica, fertilizantes y centros de datos.

En última instancia, el éxito de iniciativas como Argentina LNG dependerá de la capacidad del país para asegurar esta estabilidad y confianza. La articulación de políticas que garanticen un marco predecible para las inversiones es, por tanto, una estrategia fundamental para consolidar a Argentina como un proveedor energético relevante a nivel global y capitalizar su vasta riqueza en recursos.