Reuters: Refinerías de Venezuela operan al 31% de su capacidad de procesamiento de crudo

Las refinerías de Venezuela operan actualmente al 31% de su capacidad de procesamiento de crudo, según un informe de Reuters. Este bajo nivel de operatividad se registra

Según un informe reciente de la agencia de noticias Reuters, las refinerías de Venezuela operan actualmente a un alarmante 31% de su capacidad de procesamiento de crudo. Esta cifra pone de manifiesto los profundos desafíos estructurales que enfrenta la industria petrolera del país sudamericano, históricamente uno de los mayores productores y exportadores de petróleo a nivel mundial.

La baja operatividad de la infraestructura de refinación contrasta con el reciente incremento en la producción y las exportaciones de petróleo crudo de Venezuela. Aunque el país ha logrado aumentar sus volúmenes de extracción y envío al exterior, la incapacidad de procesar internamente una mayor parte de este crudo obliga a PDVSA, la estatal petrolera, a exportar materia prima de menor valor añadido y, en ocasiones, a depender de la importación de productos refinados como la gasolina y el diésel, lo que genera una presión adicional sobre las finanzas nacionales.

Diversos factores contribuyen a esta crítica situación. Años de subinversión, la falta de mantenimiento adecuado en las instalaciones, la emigración de personal técnico calificado y el impacto de las sanciones internacionales han deteriorado gravemente el complejo refinador venezolano, que incluye plantas estratégicas como Amuay y El Palito. La baja capacidad operativa se traduce directamente en una escasez recurrente de combustibles a nivel nacional, afectando tanto al transporte como a la actividad económica en general y generando malestar en la población.

La recuperación plena del sistema de refinación venezolano es crucial no solo para asegurar el abastecimiento interno de combustibles, sino también para maximizar el valor de su producción petrolera. Para PDVSA y el gobierno, representa un desafío prioritario que requiere inversiones significativas, acceso a tecnología y repuestos, y una estrategia a largo plazo para rehabilitar una infraestructura que alguna vez fue referente en la región. Sin una mejora sustancial en este sector, el potencial de crecimiento petrolero de Venezuela seguirá estando limitado por su incapacidad para transformar su crudo en productos de mayor valor agregado.