Tráfico de Petroleros en el Estrecho de Ormuz Cae a Mínimo Bimensual Ante Recrudecimiento de Ataques

El tráfico de petroleros a través del estratégico Estrecho de Ormuz ha descendido a su nivel más bajo en dos meses, con una reducción del 27% en los flujos de crudo, alca

El tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz ha experimentado una drástica caída, alcanzando su nivel más bajo en los últimos dos meses. Este descenso se atribuye directamente a un recrudecimiento de los ataques contra embarcaciones en esta vital vía marítima, un desarrollo que genera preocupación en los mercados energéticos globales.

La disminución del flujo de crudo por Ormuz, un pasaje crucial para una parte significativa del suministro mundial de petróleo, ocurre justo después de que diversos medios de seguimiento de tanqueros reportaran que los volúmenes de exportación estaban regresando a sus niveles previos al conflicto regional. Esta nueva realidad contrasta fuertemente con las expectativas de normalización.

Según analistas de la firma Kpler, el volumen de crudo que cruza el estrecho disminuyó un notable 27% desde un máximo registrado durante el período de conflicto la semana anterior. La cifra actual se sitúa en al menos 10.1 millones de barriles diarios.

Kpler contabilizó únicamente siete buques de carga cruzando el estrecho el pasado martes, marcando la cifra más baja desde finales de julio, un indicador claro de la creciente cautela de las navieras ante el ambiente de inseguridad.

Este retroceso en el tráfico de petroleros subraya la persistente volatilidad y los riesgos de seguridad que afectan a una de las rutas marítimas más importantes para el comercio global de energía. Las interrupciones en Ormuz tienen el potencial de impactar significativamente los precios del petróleo y la estabilidad del suministro a nivel mundial, generando incertidumbre entre productores y consumidores.

El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente un quinto del consumo mundial de petróleo, sigue siendo un punto geopolítico sensible. Cualquier amenaza a la navegación en sus aguas eleva de inmediato las primas de riesgo y puede alterar las cadenas de suministro energéticas, demostrando la fragilidad inherente a la infraestructura global de transporte de hidrocarburos.